Por: Luis Fernando Montoya

Cuidar el prestigio

“Si amas la vida, ella te corresponderá”: Arthur Rubinstein.

Volvió a las canchas un histórico del fútbol colombiano, gran jugador y goleador, con 45 años de edad y 10 años de retiro activo: Ántony de Ávila.

Alrededor de este regreso se han puesto en evidencia muchas opiniones, teorías, conceptos de profesionales, comentarios de compañeros del jugador, técnicos de fútbol y en especial el concepto de un gran señor, profesional y técnico que dirigió por muchos años al Pitufo, como es el médico Gabriel Ochoa Uribe. Él argumentó que “por la edad y el desgaste físico, Antony está para jugar picaditos” y creo que es muy válido.

Cuando un ser humano se enfrenta a una pérdida de cualquier índole, sea material, humana, poder, fama, etc., la vivencia del duelo es el único camino viable en el proceso de recuperación emocional. El duelo es un proceso sicológico natural, necesariamente doloroso, de adaptación a una pérdida, e incluye componentes físicos y sociales.

La imagen que tenemos todos los que vimos jugar a Ántony es muy grande, bonita y con recursos inmensos de alegría por su habilidad, velocidad, picardía para jugar y su gran definición como delantero y su celebrada del gol con ambos índices arriba dando gracias a Dios. Creo que ésta debe ser la huella que todos debemos guardar. También debemos reconocer que es y será un ídolo para la afición y esto también se debe conservar, porque en nuestro país somos rápidos para cambiar de opinión y si llegara a no tener éxito su regreso, seguramente de forma rápida se sepultará todo lo bueno construido por él en su mejor momento futbolístico.

El regreso de Ántony también se puede interpretar de cómo está de bajo el nivel del fútbol colombiano y a la vez quitarle la oportunidad a los nuevos valores que están surgiendo en el equipo.

Leyendo las declaraciones de Ántony, dice que si le toca morir en un terreno de juego, no hay ningún problema. Los humanos no valoramos la salud hasta que la perdemos. Personalmente pensaba parecido a él antes de mi accidente y ahora daría todo por tener salud.

Es verdad que el América está en una situación económica difícil y gracias a esa gran afición que los ha apoyado han logrado amortiguar en algo dicha situación; y en esa búsqueda de recursos económicos seguramente la institución creó una estrategia de mercadeo y fue el poner a jugar un ídolo para atraer más clientela y por lo visto el partido pasado creció la afición en el estadio Pascual Guerrero, queda entonces una pregunta: ¿El marketing por encima de la historia de un deportista?

Como hombre del fútbol y gran admirador de De Ávila, me quedo con la historia deportiva positiva que él marcó en el fútbol colombiano.

Buscar columnista

Últimas Columnas de Luis Fernando Montoya

Francia, finalista

Balance

Fortaleza, Colombia

Colombia, resiliente

Favoritos