Por: Felipe Jánica

Cultura innovadora y emprendedora: más que una opción

Cuando se habla de la innovación y el emprendimiento corporativo, la tendencia deja aflorar qué tanto se ha avanzado en las empresas colombianas en esta arena. Muchos administradores apuestan por decir que en su compañía se vive una cultura innovadora y emprendedora. Pero del dicho al hecho hay mucho trecho dice el dicho y es que en este campo las empresas colombianas y latinoamericanas tienen una tarea pendiente. Lograr cambiar esta tendencia apática hacia el emprendimiento corporativo y a la innovación, puede ser- sin lugar a dudas- el antídoto de su terminación.

En una economía globalizada y por ello desafiante de cara a lograr perdurabilidad de los negocios en el tiempo, son muchas las acciones que los tomadores de decisiones deben empezar a poner en sus agendas. Una de muchas acciones es sin duda, lograr impregnar de innovación y de emprendimiento a las empresas, es decir a sus colaboradores. Para ello es necesario que todos los colaboradores comprendan cuál es su aporte al propósito de las organizaciones. Así las cosas, la primera tarea de los líderes es divulgar el propósito de su negocio y porqué debería transformarse o mejorarse de cara a ser perdurables.

En efecto de lo que se trata es de ser más estratégicos en los negocios. Lograr que la estrategia del negocio sea perdurable es más que una opción para los líderes, en efecto debe ser una obligación. Por ello, es indiscutible que en cualquier tipo de negocio, desde el pequeño emprendedor hasta cualquier grupo económico multinacional, debería tener impreso en su ADN la innovación y el emprendimiento, pues con ello se conducirán los negocios por el camino de la perdurabilidad.

Para evitar crisis empresariales, por ejemplo, es necesario que se piense y se actúe cuando las empresas gozan de las mieles de triunfo. Es decir cuanto más exitosas o cuanto más gozan de una excelente posición comercial y financiera, es en ese momento en el cual los tomadores de decisiones (accionistas, socios, administradores en los que se destacan los miembros de junta directiva) se deben ocupar de desafiarse y re-pensar el negocio. Es en ese momento cuando se necesita un punto de intervención. Esta intervención es la que se conoce como emprendimiento corporativo, el que se acompaña de una alta dosis de innovación.

Evitar las crisis y quiebras en efecto si es posible. Para ello es necesario trabajar conjuntamente con los reguladores y los empresarios. Es que a ninguna de las partes le conviene que existan fracasos empresariales. Cuando una compañía se quiebra, no sólo se quiebra la compañía sino que coadyuva con el desempleo por un lado y por otro deja de generar recursos no sólo para sus dueños sino para el Estado, pues deja de pagar impuestos. Así las cosas, es necesario que tanto el Estado como los empresarios construyan conjuntamente momentos de intervención. Estoy convencido que estos momentos son ahora.

Lograr identificar los puntos de intervención, son entonces la obligación, no sólo de los emprendedores y empresarios, sino del Estado. Una solución sugerida es generar espacios en los que tanto las entidades de supervisión y vigilancia del Estado como los empresarios establezcan planes de monitoreo por sectores de la economía. Con esto, se podrán identificar desde el contexto del sector cuáles son los asuntos que deberían ser objeto de mejora por parte del Estado y que las empresas propongan soluciones. Por el lado de las empresas es necesario que inviertan en procesos de innovación y promuevan el emprendimiento corporativo. Con esto se podrá evitar el fracaso empresarial y prolongar la longevidad de la empresa.

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