Por: Aura Lucía Mera

Curiosidades

Desde Cartagena. Sumergida entre libros y olas, conversatorios y charlas, trato de desconectarme de los aconteceres diarios del resto del país, pero es imposible.

La curiosidad es más fuerte y me meto en la red para ver qué dicen los periódicos y cómo va la marcha de los mismos temas, con los mismos personajes. Me invade una melancolía indescriptible... vamos como el burro a la noria convencidos de que adelantamos sin darnos cuenta de que giramos y giramos en redondo, sin avanzar en nada...

Sin embargo, no deja de producirme cierta risita nerviosa, por no decir crispación, leer en los titulares que el Centro Democrático, léase alfiles del Ubérrimo, vociferan cada vez que alguno de sus áulicos es llamado a la Fiscalía o mandado a capturar.

Salen a la calle, se rasgan las vestiduras, aducen persecución política, afirman que el presidente Santos viajó a París sólo para presionar la entrega de La Coneja, ponen en duda las declaraciones del excomisionado de Paz Restrepo, quien tímidamente se está atreviendo a apoyar, desde cualquier lugar del mundo, como cualquier guerrillero, el proceso de paz... De uribito-Arias nadie volvió a saber nada.

Zurriaga y Zurriaguito niegan todo, y acusan al fiscal. Todo fue un “montaje a sus espaldas”. Ultrauribistas salen a la calle a protestar en una manifestación parecida al desfile de marionetas de un festival pueblerino de teatro...

Curioso, muy curioso tantos prófugos, tantos escondidos, tantos cuestionados de un gobierno que nos azotó ocho años y quería ser eterno: como cualquier Correa, o Evo, o Maduro, supuestamente sus enemigos ideológicos... Nunca en la historia de Colombia había existido una camada tan cuestionada en sus funciones oficiales... Blanco es...

El asunto “tiene huevo”, como dicen por la costa... Volvámonos serios y dejemos de jugar a “que te cojo ratón, a que no gato ladrón...”. Toda acción tiene sus consecuencias... y resulta que no hay nadie intocable... Se lo creyeron, que es otra cosa... Ya ahora pelean patas arriba para no quedar pringados...

Me da temor, lo confieso, por la integridad de La Coneja Hurtado, pobre víctima y chivo expiatorio del antiguo régimen... Donde “cante”, ¿quién sabe que le pueda pasar? Y si no “canta”, ya sabe qué le espera: un futuro no muy halagador. Yo de ella cantaría y buscaría, eso sí, protección. Pero ella es la que tiene la última palabra. Así como cantó Yidis y todavía no ha pasado nada, todo está parado. ¿Y Sabitas qué? ¿Gozando como siempre mientras a Yidis le acabaron su vida? ¿Y la dejaron colgada de un ciprés?

Para el próximo Hay Festival debería ser obligatorio que TODOS los funcionarios públicos, empezando por el jefe de Estado, asistieran para que se enteraran de verdad de lo que pasa más allá de sus narices. Para que vieran con los ojos de los expertos cómo es el mundo y cómo analizan Colombia, para que dejen de “mermeladear” y trabajen por el futuro de su país, que está en un punto crucial de su historia...

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