Por: Hernán Peláez Restrepo

Da gusto

Da gusto ver como los ocho equipos se entregaron y jugaron para escalar un peldaño hacia finales.

Da gusto ver como Medellín y Júnior ofrecieron un juego con ritmo, dinámica, entrega, sin marrullerías, buscando el gol. Y qué golazos. El de Sebastián Hernández, aunque el primero de Germán Cano también fue impecable, poniendo el balón en rincón inatajable para Viera. Después Chará y repitió Cano, para obsequiar una tanda de cuatro goles.

Curiosamente Júnior remodeló el equipo y dejó por fuera a Cantillo, Pico y Teo, hombres de zona media, y se notó un equipo alegre, jugando buen fútbol, mientras Medellín, con dos gladiadores como Castro y Cano, jugaba al espacio y al error del rival.

Dos jugadores impresionaron: el arquero David González, el mejor en este momento en el campeonato, y Jorge Arias, el tozudo y duro zaguero de Júnior.

Tolima erradicó de la delantera ese virus de no-gol. Llevaba tres partidos en blanco, pero superó ampliamente a Once Caldas.

Su vecino de departamento, el Atlético Huila, con Geovanni Banguera en el arco, garantizó con sus tres neutralizaciones en cobros desde el punto penalti a Patriotas, su presencia en semifinales.

Nacional sufrió, pero la imprudencia, por su juventud –debiera decir inocencia– en el juego de Andrés Balanta, cometiendo pena máxima, bien sancionada y mejor traducida en gol por Dayro Moreno, lo ubica en semifinales.

Cali se quedó porque está escrito que cuando un equipo sale a empatar, intentando preservar una exigua ventaja de un gol, generalmente pierde. Destaco, eso sí, la entrega y el espíritu combativo del veterano Pepe Sand, ejemplo para sus imberbes compañeros.

Llegaron Nacional, Huila, Tolima y Medellín, y desde ya, revisando nóminas y campañas, es obvio que los dos equipos paisas ostenten favoritismo, pero en el fútbol nadie tiene la bola de cristal y con poca presión y obligación Huila y Tolima, van a resultar más difíciles de lo esperado.

Da gusto ver fútbol como el apreciado en estas jornadas, en las que todos los actores ofrecieron juego honesto, entrega y alegría, como debe ser el fútbol para quienes lo practican y quienes lo vemos.

 

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