Por: Ana Milena Muñoz de Gaviria

Darle a la paz una oportunidad

Muchos se quejan del proceso de paz y dicen que se le está entregando el país a las Farc, que el Gobierno es débil y que le falta carácter.

Y es que, después de haber explorado diferentes caminos, la paz tiene hoy, básicamente, el militar, el diálogo y uno intermedio de acciones combinadas. Ningún camino es fácil y de una manera u otra se han ensayado los dos primeros.

La guerrilla lleva más de 50 años arraigada en el territorio nacional, especialmente en el campo, y con el tiempo se le sumaron otros actores, como el narcotráfico y los paramilitares, que hicieron más compleja una solución, pues hicieron numerosas las variables a tener en cuenta.

La acción militar ha sido una estrategia permanente después de que se recibieron los recursos del Plan Colombia conseguidos durante el gobierno de Andrés Pastrana, que fortalecieron las Fuerzas Militares y la Policía. Fue así como el gobierno pasado usó principalmente la estrategia militar con éxito —en múltiples ocasiones—. Con el liderazgo de Santos como ministro de Defensa se dieron golpes importantes y se ganaron distintas batallas, pero nunca la guerra. Creo que esos golpes debilitaron a la guerrilla y puede ser que esta es una de las razones por las que la guerrilla se sentó a dialogar. Además de que era más fácil hacerlo con el gobierno de Santos que con el de Uribe.

La acción militar podría ser, pero no contamos con los recursos necesarios para solo usar este mecanismo y ganar la guerra: es imprescindible combinarla con el diálogo y eso es lo que se hace ahora. En el pasado se usó el diálogo con zona de distensión en el Caguán, en algunos momentos con cese el fuego, pero hoy no es así. La paz es costosa, pero la guerra lo es mucho más.

No es un proceso fácil, pero considero que hay que intentarlo. Nunca hemos estado tan cerca de resolver parte de los problemas. Y digo parte, pues siempre he sostenido que la paz sólo se consigue con inversión social y con desarrollo, con presencia del Estado y una justicia fuerte. Lo que sí es importante es que los recursos que hoy se destinan a defensa pasen al sector social y al campo.

Son muchos los críticos durante estos procesos: a Pastrana lo dejó Tirofijo metido y fue criticado duramente por debilidad; a Uribe se le censuró el uso de la fuerza y se le cuestionó por el lado de los derechos humanos y la falta de tolerancia frente a sus opositores; a Santos ahora se le critica por un nuevo intento. Finalmente, lo que hay que hacer es darle a la paz una oportunidad y apoyar el proceso.

 

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