Por: J. William Pearl

Darwin

Nació en Inglaterra el 12 de Octubre de 1809, estudió medicina siguiendo la tradición de su padre y su abuelo.

Luego, atendiendo a los instintos de su curiosidad, aceptó la invitación de Robert Fritz Roy para que hiciera parte de una expedición que daría la vuelta al mundo. Con esta oportunidad, se abrieron los caminos para sembrar lo que en 1859, sería la publicación de El origen de las especies. Su padre habría corrido con todos los gastos de la expedición, cosa que le permitió a Charles conservar todas las especies que cayeron en sus manos. Como tenía muy buenas bases de español, pudo interactuar con los nativos, a quienes preguntaba todo cuanto quería saber de primera mano.

La aproximación a estas especies era científica, y como cualquier aproximación científica, esta también buscaba respuestas, pero no cualquier respuesta, sino la fundamental: ¿Cuál es el origen de la adaptación, la complejidad y la diversidad de los seres vivos de La tierra?. Él veía en los seres vivos una constante evolución y de allí nace su teoría sobre la evolución de las especies, y la selección natural como mecanismo que causó éste fenómeno. Para probarlo, Darwin usó muchos ejemplos, entre ellos los huesos parecidos de los diferentes micos, así como el cuello de las jirafas que se alargó para adaptarse con el fin de comer de las ramas de los arboles.

Pero claro, es tan sólo una teoría, pero una muy especial y por lo mismo polémica. ¿Qué los hombres venimos del mico? Sí, dijo Darwin y ese es su más grande y polémico hallazgo. Gracias a que los dinosaurios desaparecieron, el ser humano pudo evolucionar. Cuando el planeta se enfrió por no ver el sol, sobrevivieron muchos, pero no todos, y cuando el temible dinosaurio se extinguió de la tierra el mico pudo evolucionar, dando paso a que el hombre pudiera existir. Eso, después de años y años de evolución.

Darwin era un naturalista, y no da cabida a la interpretación que hace, por ejemplo, la Iglesia Católica donde la evolución de Darwin si existió, pero donde también la mano de Dios estuvo presente, así como también lo estuvo en el Big Bang. Y es que claro, la Iglesia no podrá aceptar una teoría naturalista solamente, porque aceptarla implicaría la caída de toda su reflexión sobre la existencia de Dios y su creación del mundo, incluido el hombre y los demás seres que lo habitan.

Eso sí, una cosa es segura, es que la creencia religiosa da esperanza al hombre en la medida que le permite pensar en que existe vida después de la muerte natural. Es decir, que es posible trascender. Para el hombre pensar en esta esperanza de vida eterna le puede ser muy útil porque lo único seguro en la vida es la muerte. 

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