Por: Juan Pablo Ruiz Soto

De 2010 a 2014, ¿qué cambia?

A puertas de iniciar el segundo mandato de Santos, hay cambios en el contexto político y económico que obligan a que el Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2014-2018 no sea una extensión del PND 2010-2014.

El primer gran cambio es que la elección de Santos ya no respondió, como lo hizo en 2010, a una supuesta eficiencia y capacidad para la guerra. Ahora está fundada en su propuesta de paz y fueron los avances en este proceso los que llevaron a la reelección.

Temas claves como el agropecuario y el minero deben cambiar de enfoque en el PND. En 2010-14 lo agropecuario se basó en el apoyo al desarrollo de la agroindustria. Ahora, tras los avances en las conversaciones de La Habana, la movilización campesina y los paros agrarios, hay que hablar de reforma rural integral. Focalizar el desarrollo rural en la producción campesina, la restitución y la asignación de tierras, en el crédito para el productor de alimentos, en la defensa de las semillas nativas. Pasar del apoyo a la agroindustria exportadora al desarrollo del mercado interno. Habrá que pensar en la reforma rural en el interior de la frontera agrícola y no simplemente en la expansión de la producción campesina sobre suelos pobres en los frentes de colonización.

En minería, hay que pasar del propósito de crecimiento en la actividad extractiva a mejores controles en la gran minería y a una minería responsable, así como a la formalización de la minería artesanal y a la erradicación de la minería ilegal y criminal. Hay que hacer ordenamiento minero compatible con el desarrollo local.

En infraestructura poco se logró en 2010-14. Siguen pendientes rutas que unan el país con los puertos del Caribe y el Pacífico, como la Autopista del Sol y la vía a Buenaventura. Y siguen sin terminar, aun cuando ya pagamos peaje, obras medianas como la autopista Bogotá-Tunja o Bogotá-Ibagué y muchas más.

En 2010-14 se tuvo una satisfactoria tasa de crecimiento económico. Ahora, como lo señala la OCDE, el reto es mejorar la equidad y la sostenibilidad. Esto significa una mejor distribución social de los beneficios económicos, mejor salud, educación y cobertura de servicios públicos. Al hablar de sostenibilidad estamos hablando principalmente en términos ambientales. Ello implica conservación de los ecosistemas y los servicios ecosistémicos, protección y uso sostenible del capital natural, y apoyo a sistemas de producción sostenible en espacios urbanos y rurales, en la manufactura, los servicios, el turismo y la producción agropecuaria. La extracción de recursos naturales no renovables debe financiar el desarrollo productivo sostenible en otros sectores.

Para 2014-18 tenemos que lograr como país lo que hizo la selección nacional de fútbol en Brasil 2014, subir de categoría en el escenario mundial. Dejar de ser el país de la violencia, la mafia y las desigualdades, para pasar a ser referente por una pulcra administración de los recursos públicos, un desarrollo equitativo y sostenible y una disminución de nuestra vulnerabilidad frente al cambio climático. El reto lo tenemos todos, no sólo el Gobierno y el PND 2014-2018.

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