Por: Ernesto Macías Tovar

¿De beneficiarios a verdugos?

Todo lo del presidente Juan Manuel Santos, según él, es histórico. Y, lamentablemente, hay que anotar que la crisis de la caficultura y el paro de los cafeteros sin duda, son históricos.

“Soy un presidente –y de ello me enorgullezco– que conoce, que entiende y que quiere a la caficultura y a los cafeteros”, afirmó Santos en una alocución a raíz de la crisis. Sin embargo, los colombianos sabemos que el Presidente conoce, entiende y quiere –porque saboreó- pero las mieles del café o, mejor, las utilidades que en otrora dejó la Federación de Cafeteros; hasta ahí sus conocimientos sobre el café. Santos disfrutó de la burocracia cafetera durante diez años (1972), los que vivió en Londres por cuenta de los cafeteros.

Y es irónico que haya sido su gobierno el que permitió que la caficultura cayera en la peor crisis de su historia porque la administración está llena de funcionarios que vivieron de los cafeteros. Además del Presidente, también utilizó a la Federación de Cafeteros el ministro de Agricultura Juan Camilo Restrepo, quien trabajó allí en los inicios de su carrera y más adelante durante cuatro años como gerente comercial; como también estuvo en el Comité Nacional en representación de Antioquia.

Otro alto funcionario del actual gobierno que se benefició desde muy joven del gremio cafetero es el ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas, hijo de Jorge Cárdenas Gutiérrez, gerente de la Federación (1982 - 2002) durante 20 años. Pero ahí no termina la lista: los ministros de Defensa Juan Carlos Pinzón y de Salud Alejandro Gaviria, laboraron en la FedeCafé. Es decir, los más influyentes miembros del actual Consejo de Ministros fueron amamantados en el seno del gremio cafetero; luego no hay derecho a tanta dificultad para dialogar con los productores que han sostenido la burocracia de la Federación desde 1927.

Pero no se puede cerrar esta lista de beneficiarios de “alto turmequé” de los cafeteros, o mejor, el “roscograma cafetero de Santos”, como rotuló La Silla Vacía, sin mencionar el alter ego del Presidente, aunque se autoproclama “escudero de los intereses superiores de la Patria”, el exgerente de la Federación durante siete años, Gabriel Silva, de quien aseguran los caficultores fue el mayor depredador del sector porque utilizó esa altísima posición para derrochar recursos en la creación de una costosa y abundante nómina burocrática, así como en la promoción de las “tiendas Juan Valdez” en el exterior. Esa investigación la están debiendo a los productores los organismos de control y vigilancia de la Federación.

Con estos antecedentes y personajes en el poder, beneficiarios de los cafeteros, la crisis actual de la caficultura no debió llegar y, por ende, el paro nunca debió ocurrir. Sin duda, fue un gran descuido del gobierno que le está costando demasiado caro al país. Luego a la afirmación del Presidente en Chinchiná: “Jamás en la historia de Colombia un sector había recibido siquiera algo parecido”, hay que responderle que nunca había habido tanta negligencia y ausencia de políticas para un sector emblemático de la economía nacional, de quienes fueron sus beneficiarios y que hoy se comportan como sus verdugos.

@emaciastovar

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