Por: Ernesto Yamhure

De cara a la victoria

LA SEGURIDAD DEMOCRÁTICA SE juega su futuro en las elecciones del próximo domingo, cuando elijamos al nuevo Congreso y se defina la suerte del Partido Conservador.

Es deber de los uribistas alcanzar amplias mayorías en Senado y Cámara de Representantes, corporaciones donde, a partir del próximo 7 de agosto, se librarán fuertes batallas en defensa de la monumental obra del gobierno Uribe.

Si el ganador de las presidenciales es un miembro del uribismo, necesitará de un Congreso que le apruebe sin mayores dificultades sus iniciativas legislativas, pero en caso de que quien se alce con la victoria sea un opositor, con un legislativo mayoritariamente uribista le quedará muy difícil reversar los principales logros de esta administración.

Adentrándonos en la consulta conservadora, tuve acceso a unas encuestas internas que ratifican la inminente victoria de Andrés Felipe Arias, gracias al respaldo de las mayorías de su partido, sobre todo en las regiones donde históricamente se ha votado con apego a los valores del Partido Conservador.

La de Arias ha sido una candidatura heroica que no se dejó minar por los ataques, las calumnias y mentiras que han dicho ciertos fantoches ansiosos por acabar con su envidiable carrera política. Paradójicamente, los conjurados se convirtieron en los más efectivos jefes de debate de la aspiración del ex ministro de Agricultura. Las barrabasadas fantasiosas que sobre él dijeron durante los meses que duró esta campaña, terminaron por convertirse en argumentos de solidaridad y respaldo.

Una vez confirmado el triunfo de Andrés Felipe Arias, los sectores del conservatismo que han venido promocionando la campaña de Noemí Sanín —convertida al partido a última hora— deberán aceptar con grandeza su derrota y unirse al candidato ganador, conforme a lo que ordena la ley. Por el bien de la colectividad y de la coalición de la Seguridad Democrática, deben ignorarse las voces que están incitando una disidencia.

Es fundamental que se mantenga la unidad del partido. Hace poco, el senador Hernán Andrade, uno de los más fieles escuderos de la ex embajadora Sanín, dijo claramente que una vez se confirme el triunfo de Arias, él se convertirá “en el primer general de su candidatura presidencial”. Ese debe ser el patrón de conducta de todos los líderes conservadores, si en efecto quieren que el suyo sea un partido con opción real de poder.

Pasada la votación de la consulta, el panorama político dará para todo. Será una inmejorable oportunidad para medir la casta de los dirigentes conservadores y, sobre todo, su capacidad de anteponer los intereses del país a sus propios odios. Por ejemplo, no debe descartarse que Noemí Sanín pueda ser la candidata a la vicepresidencia de Arias. Recordemos que en la consulta liberal de 1994, Ernesto Samper ganó y designó como candidato a la vicepresidencia a Humberto de la Calle, con quien rivalizó en dichas elecciones primarias.

Volviendo a la elección del Congreso, hay candidatos para todos los gustos. En mi caso pienso votar por Miguel Gómez Martínez, quien encabeza la lista a la Cámara por Bogotá del Partido de la U (U-101). Es un hombre con una formación profesional excepcional y una trayectoria pública y privada impecable. Fuerte crítico de la fallida gestión de Samuel Moreno, desde la Cámara de Representantes, Gómez se convertirá en un implacable fiscal de las barbaridades que diariamente se cometen en la Alcaldía de nuestra ciudad.

 

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