Por: Mario Morales

De chantajes y descaros

Poco le duró al presidente Santos la dicha del repunte en las encuestas luego de las lúgubres proyecciones del FMI, la renuncia del director y el subdirector del DANE y el costo político, así fuera calculado, por el desfachatado decreto que reinventó la prima de congresistas.

Los once puntos que dice el Centro Nacional de Consultoría, que recuperó Santos, (hasta llegar al 43% de favorabilidad y 56% de desfavorabilidad), se esfuman luego que el cálculo del FMI sobre crecimiento del PIB este año no supera el 3,7%, a pesar del optimismo de sus funcionarios. Con razón en la encuesta el 60% piensa que el país va por mal camino.

El Fondo mete más presión si las cifras se comparan con otros países de la región, como en el caso del llamado desempleo, que hoy mide desocupación, y que alcanza el índice más alto en el vecindario, con 10,3%.

Eso se sabía, no obstante la propaganda gobiernista. Pero lo que el país no tenía claro era el par de “compromisos” que tenían al presidente contra la pared. Uno, el de la realización, ipso facto, del censo nacional agropecuario, como exigencia emanada de la mesa de La Habana, a lo cual se opusieron, hasta la renuncia, por razones tecnicopolíticas, el director y subdirector del DANE. Sin duda, el semestre electoral con el que arranca 2014 no da garantías de exactitud. Se rescata que el proceso avance, pero los métodos no son los más transparentes.

Pero el descaro del Congreso al frenar la reforma a la salud y la sumisión del Ejecutivo al aprobar la prima de $7’800.000 mensuales para cada parlamentario dizque para respetar un derecho adquirido, escribe sobre piedra la forma como se manejan, entre quienes los tienen, los privilegios.

Desafortunada respuesta del Gobierno al FMI y al país. En vez de austeridad en salarios y pensiones de funcionarios de alto rango, decreta despilfarro ofensivo e inoportuno. Lástima que las elecciones no fueran mañana.

 

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