De Derecho a Morir Dignamente

Como lo acostumbra El Espectador, ese análisis sereno, preciso y muy bien fundamentado del excelente editorial del viernes 17 de julio, “Sobre la eutanasia”, da mucho para pensar y para ayudar a formar conciencia sobre un tema que en nuestro país tiene la oposición visceral y a veces muy agresiva de quienes ambicionan imponer a todos sus propias convicciones o creencias. Muchas gracias por esta muestra de excelente juicio cívico y periodístico.

Juan Mendoza-Vega, M.D. Presidente Fundación Pro Derecho a Morir Dignamente. Bogotá.

¿Y el poema?

Apreciados señores, una gran felicitación por el periódico. El día domingo el periódico es sensacional. Leemos todos los editoriales a cual el mejor. Sigan así. Dios siempre los va a ayudar, no se dejen, luchen que pronto serán los primeros... Ayer viernes 24 de julio no salió el poema. ¿Qué pasó? Nosotros los coleccionamos. ¡Qué pena que no apareciera!

Héctor Gasca  y Patricia Álvarez. Bogotá.

N. del D.: Pena la que nos da con los lectores. Un aviso que llegó a última hora obligó a sacrificar el poema en nuestra edición de ayer. No volverá a ocurrir. Ahí estará cada viernes.

Defensa del idioma

Me refiero a la reseña denominada “Un chat con” que se publica en el diario en la última página. En la que corresponde al señor rector de la Universidad de la Sabana, el pasado lunes, el periodista menciona que ha sido muy “piloso” (sic) o sea de pelo abundante, en español; estimo que a los lectores no nos interesa que el mencionado profesional tenga tanto pelo, sino que haya sido aplicado o “pilo”, en el argot de los jóvenes de hoy.

Si los diarios no nos ayudan a proteger el idioma, entonces quién. Con el tiempo resultaremos hablando una jerga o una jerigonza que no la vamos a entender ni nosotros mismos. Por ejemplo, desde hace meses en El Espectador están utilizando “jalonar” por atraer, impulsar, halar etc. Por favor, pongan ustedes “en cintura” a sus periodistas, sobre todo en lo que al uso del idioma se refiere.

Hernando Otero García.  Bogotá.

Fe de erratas

En la edición del miércoles, por un error involuntario se escribió que el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez está ubicado en Caracas, cuando en realidad se encuentra en la ciudad de Lima.

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