Por: Ramiro Bejarano Guzmán
Notas de buhardilla

De dientes para afuera

El Gobierno integra la Comisión de Moralización para combatir la corrupción, pero otra cosa ejecuta con su peligroso partido Centro Democrático (CD).

El negociado de Alberto Carrasquilla con los bonos de agua no le sirvió al Gobierno para enviar el mensaje de que no toleraría las audacias de los exfuncionarios de servirse del erario para diseñar negocios privados. El ministro terminó absuelto gracias a las alianzas en el Congreso del senador Álvaro Uribe y los suyos. Aunque desprestigiado, Carrasquilla se quedó. Lo demás no importa.

El anuncio del proyecto para proporcionarle al fugitivo Andrés Felipe Arias la segunda instancia, que no existía cuando fue legalmente condenado, desafía la decencia y la majestad de la justicia. Uribe pondrá al Gobierno y a su bancada al servicio de la causa judicial de su protegido.

A Claudia Ortiz, uribista pura sangre e intransigente, primero pretendieron nombrarla en la Unidad Nacional de Protección, y como no pudieron la habilitaron en la Agencia Nacional de Tierras, donde acreditó a medias los requisitos para acceder a ese cargo. Ya nombrada, la señora se sintió facultada para promover a la Gobernación de Boyacá a otro copartidario, razón por la cual la Procuraduría la ha suspendido mientras avanza la investigación disciplinaria. A pesar de las evidencias, el CD y el presidente del Senado han defendido a la pintoresca funcionaria con el argumento de que como el aspirante a gobernador aún no es candidato entonces no hubo intervención en política. Así es como el subpresidente Duque y su colectividad contribuyen a la transparencia, tapándoles faltas e indelicadez a sus aliados, pero para despistar convocan la rimbombante Comisión de Moralización.

El último suceso de Néstor Humberto Martínez (NHM) es vergonzoso para él y para varios medios que le han puesto sordina a lo revelado en la última columna de Daniel Coronell. Lo que denunció el columnista de Semana no fue un chisme de farándula, sino un contrato del abogado NHM con Carlos Mattos y su firma, en el que se convino una remuneración del 10 % sobre el valor de los bienes que fueran objeto de una medida cautelar, la cual ascendería a 4,5 millones de dólares. No faltará quien diga que eso es problema entre cliente y abogado, pero esa solución es impresentable, porque la jueza que autorizó las medidas cautelares pedidas por NHM en nombre de tan sombrío poderdante confesó que recibió una remuneración concluido el pleito, lo que a un juez de garantías insólitamente no le pareció delictuoso, porque si el dinero se recibió después del cuestionado fallo, eso fue un obsequio y no una coima.

En otro país esto habría generado una revolución o al menos un escándalo. Aquí nada ocurrirá, en parte por el silencio de los medios. Al día siguiente de publicada la demoledora columna de Coronell, NHM apareció en la “Casa de Nari” dando declaraciones sobre las sanciones contra los indígenas del Cauca. A ningún reportero se le ocurrió preguntarle si había recibido esa remuneración y si ello tenía que ver con la “gratificación” a la jueza. Obviamente, NHM, que de bobo no tiene un pelo, no se pronunció sobre este repugnante evento y en cambio se fue a La Haya a retratarse con la fiscal de la Corte Penal Internacional, para que nadie le pida las explicaciones que, por el bien de la moralidad pública, está obligado a dar.

Y falta la amenaza de una constituyente, con la que el “presidente eterno” pretende presionar al Congreso para que le aprueben las tramposas objeciones de su estafeta a la ley de la JEP. Por eso estamos como estamos. De esto no nos salvará esa babosa Comisión de Moralización del Gobierno que navega en el lodazal de la corrupción.

Adenda No 1. Los hijos del concejal y periodista Hollman Morris no tienen por qué padecer la persecución política-judicial que sacude a su padre.

Adenda No 2. Extraordinario e imperdible Sodoma: poder y escándalo en el Vaticano de Frédéric Martel, el libro que descubre “el código del armario” que consiste en tolerar y disfrutar de la homosexualidad predicando como cura, pero mantenerla en secreto. Ojalá lo leyera el cardenal Rubén Salazar y terminara su prolongado y cómplice silencio.

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2019-03-24T00:00:51-05:00

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