Por: Hernán Peláez Restrepo

De empates

Hablando de empates, los dos representantes en la Copa Libertadores se fueron con un punto cada uno en esta semana. Generalmente, el local cuando empata, lamenta el haber cedido dos puntos. Caso contrario para quien oficia como visitante, el punto es un buen negocio. Teoría revaluada hoy, desde que el ganador se lleva los tres puntos.

Claro que hay empates de empates. Por ejemplo, el Once Caldas jugó bien, con dinámica, velocidad, buscando aprovechar su mejor argumento ofensivo, cuando Santoya, Dayro Moreno y el sentido oportunista de Fernando Uribe aparecen. Sin embargo, y fue desde comienzo del campeonato actual, cuando el Caldas perdió 4-3 con Real, en su primera salida, que comenzó a hablarse de la falta de equilibrio. Sabe hacer goles, pero también los recibe, y hasta tanto el técnico Osorio no solucione el asunto, el equipo ofrecerá buenos espectáculos con fútbol de ataque, sin seguridad defensiva.

Haber puesto a Dayro más en plan de armador, es quizás estar buscando un creador de juego y buen lanzador de pases para el veloz Santoya. Creo que pierden ambos, tanto el jugador como el equipo, que se desordena. La esperanza es dar continuidad a Dayron Pérez, un zurdito parecido en movimientos y juego a Elkin Soto, el mismo que surgió en el Once. Pérez debe ser el volante que sepa pasar al ataque y llevar sorpresa con sus pases.

En la línea defensiva se aprecia el progreso de Alexis Henríquez, aunque muy a pesar de portar el brazalete de capitán, se excede en maniobras aparatosas y en alegatos con los jueces.

El Once dispone de dos laterales con sentido de apoyo. más Iván Vélez que Núñez. Habría que aprovecharlos, así en el equipo no se destaque un buen cabeceador o especialista en esa función.

Medellín, en cambio, empató, con un juego discreto, donde tuvo el balón, llevó la iniciativa, extrañando más que nunca a Jackson Martínez y tal vez al mismo Mosquera. A Jackson porque aunque Valoyes y el paraguayo Jiménez marquen goles, no muestran la contundencia del hoy jugador del Jaguares. En el caso Mosquera, el panameño Barahona y Tressor Moreno están en plena disputa por la titularidad. Con Moreno hay más opciones de pases profundos y buenos cambios de frente. Con Barahona hay más retención de balón y maniobras propias de un jugador individualista. Estar alternando constantemente a los dos jugadores, puede terminar en pérdida de confianza de éstos.

Por eso ‘Choronta’ se vio más en contacto con el balón. Para mí, siempre fue más un volante de los llamados de primera línea, inteligentes para la interceptación del juego adversario y calificado para retroceder y cubrir espacios a sus defensas.

Hay empates de empates, el del Once, sin ser una maravilla como resultado, fue bueno; el del DIM resultó decepcionante, porque se esperaba mucho más del conjunto rojo.

 

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