Por: Cartas de los lectores

De Enrique Gómez sobre una columna

El domingo 17 de julio de 2011, Felipe Zuleta publicó una columna de opinión referida a un informe emitido, supuestamente, por Claudia Patricia Erazo Churón, fiscal seccional 69 de Bogotá-Unidad de Delitos contra el orden económico y social, y del cual se han compulsado copias, aparentemente, al Consejo Seccional de la Judicatura para que evalúe la pertinencia de abrir o no una investigación disciplinaria en mi contra porque supuestamente presioné a un testigo del caso Álvaro Gómez Hurtado.

 

La columna de opinión referida presenta exclusivamente la versión consignada por la señora fiscal en el informe referido y en momento alguno el columnista Felipe Zuleta, en cumplimiento de los más mínimos estándares periodísticos, contrastó conmigo los hechos, máxime cuando de por medio existe semejante acusación en mi contra y sobre hechos tan delicados como los que menciona.

Entiendo la preocupación del columnista si ha oído una sola versión de los hechos, pero de haberme consultado sobre las circunstancias de tiempo, modo y lugar referidas en el informe de la fiscal Erazo y la verdadera motivación del mismo, con gusto le habría informado lo siguiente:

Que, de una parte, se me ocurren varios motivos por los cuales la fiscal Erazo podría estar haciendo esa denuncia en contra mía; y de la otra, que El Espectador desmintió con suficiente contundencia lo consignado en el supuesto informe de la fiscal, dejando sin piso la columna del Dr. Zuleta.

Empecemos por lo último. Si Felipe Zuleta hubiera leído la edición de El Espectador del 23 de junio de 2011, habría encontrado un artículo en doble página denominado “La sombra del coronel Osorio”, que desmiente por completo la acusación de la fiscal Erazo. El artículo da a conocer la denuncia de la fiscal Erazo y verifica los hechos con el imputado Carlos Alberto Lugo Álvarez, de quien dice el informe de la fiscal que yo lo presioné. El testimonio de Lugo Álvarez no da lugar a equivocaciones. Él explica que no fue ni intimidado ni presionado por mí y lo hace en los siguientes términos, que publica el artículo de El Espectador: “Hoy asegura (Lugo) que Enrique Gómez nunca lo presionó, sino que en medio de la conversación le relató lo que había pasado en 1996 con Osorio, y airado Gómez Martínez le dijo que cómo eso no lo había dicho antes”.

Durante la entrevista judicial con Lugo Álvarez se encontraban presentes miembros de la Dijín que efectuaron la captura, el asistente de la fiscal y dos abogados que podrán desvirtuar la acusación hecha en el informe de la fiscal Claudia Patricia Erazo.

En mi opinión, el informe de la fiscal Erazo Churón no sólo es una acción más, de las centenas que tengo documentadas por parte de diferentes entes del Estado enfocadas a entorpecer la investigación del caso Gómez Hurtado, sino también una represalia por denuncias que he hecho ante la Fiscalía General de la Nación por su negligencia en iniciar la investigación, siendo la más representativa la que hice en escrito dirigido al fiscal Mendoza Diago el 10 de febrero de 2010.

En esa fecha denuncié a la fiscal Erazo por mantener “engavetada” durante más de seis meses la denuncia que hice en contra de Carlos Alberto Lugo Álvarez y otros por fraude procesal y por pretender cobrar ante el Ministerio de Defensa, ilegal e injustificadamente, la recompensa vigente por el caso de Álvaro Gómez Hurtado, a pesar de existir fallos de la justicia que le niegan ese derecho.

Mi denuncia sobre la negligencia de la fiscal Erazo Churón dio lugar a que se pusiera su actuación bajo vigilancia administrativa por la total inactividad en dicho caso —es decir, mi denuncia por fraude procesal y el cobro ilegal de la recompensa del caso Gómez Hurtado—.

Sobre lo anterior puedo ofrecer detalladas pruebas documentales al columnista. Sin embargo, me asalta el temor de que si Felipe Zuleta, habiendo leído el artículo de El Espectador, aun así publicó su columna, podría significar que está buscando enceguecer a la opinión pública —quién sabe con qué fin— sobre los graves hallazgos que encontraron los mismos periodistas de El Espectador en su entrevista con Carlos Alberto Lugo Álvarez, algo que ni la propia Fiscalía había logrado determinar con claridad hasta el momento.

Me refiero a que la información obtenida por los periodistas de El Espectador indica que Lugo Álvarez fue amenazado por el coronel en retiro de la Policía Nacional Germán Osorio, siendo éste nada más y nada menos que el edecán del presidente de la República Ernesto Samper, en enero de 1996, para que se retractara de una declaración que hizo dentro de la investigación del homicidio de Gómez Hurtado.

Lo anterior es sin lugar a dudas una prueba de importancia cardinal en el desarrollo de la investigación y demuestra claramente el interés de miembros del alto gobierno de la época de desviar o entrabar la investigación del caso.

Sugiero que se guarde el mayor respeto por parte de sus columnistas frente al caso del Dr. Álvaro Gómez Hurtado en estos momentos que toma un giro inesperado la investigación. Porque como bien reitera el respetado columnista: “todos los colombianos queremos saber quién mató a AGH” y estamos próximos a saberlo.

Si alguno de sus columnistas desea escribir u opinar sobre el caso, estaré presto a servirle de soporte y de fuente del mismo.

Enrique Gómez Martínez. Bogotá.

Del senador López

Me refiero al artículo “La estrategia santista”, del 24 de julio de 2011, donde se dice que mi elección a la segunda vicepresidencia del Senado supuestamente obedece a una estrategia presidencial hacia los que ya considera sus más “cercanos” parlamentarios del Polo Democrático Alternativo.

¡Vaya paradoja! Dentro de las razones que me llevaron a postular mi nombre para esa dignidad, y no apoyar al grupo de parlamentarios petristas del Polo, fue precisamente mi rechazo al papel de Gustavo Petro y Angelino Garzón en el proceso de cooptación sin vergüenza que adelantan en favor del Gobierno, y a su “entrismo” contra el Polo Democrático Alternativo.

Ambos han dicho que el nuevo gobierno representa a una burguesía reformista que puede adelantar profundas transformaciones democráticas. Yo sostengo exactamente lo contrario: el amplio consenso que reúne Juan Manuel Santos le permite adelantar feroces contrarreformas, agraria, tributaria, laboral, pensional y universitaria, entre otras; todas ellas contra campesinos, indígenas, obreros, estudiantes y pueblo en general. De modo que el favor que le hacen Gustavo Petro y Angelino Garzón al gobierno, les cuesta cada vez más a las conquistas sociales y a la democracia real.

De mis criterios y posturas de hombre de izquierda, al respecto están ampliamente informados los congresistas de Colombia. Quienes creo que votaron por mí en razón de mi talante, vehemencia y merecimientos, a quienes además les expresé mi oposición férrea al gobierno del presidente Santos y a su modelo económico en el momento de mi elección; de eso dan fe mis votos negativos y constancias a los proyectos del Gobierno.

Aprovecho la ocasión para pedir a Angelino Garzón y Gustavo Petro que saquen las manos del Polo. Es burdo y antidemocrático que desde el Gobierno y otras fuerzas políticas se maniobre así contra la izquierda. Respeten al Polo.

Alexánder López Maya. Senador de la República. Bogotá.

Envíe sus cartas a [email protected].

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