Por: Antonio Casale

De equipos tácticos, emotivos y equilibrados

Nacional y Medellín jugaron el sábado un partido tácticamente exquisito, intenso, aunque poco emotivo. Lillo y Peláez, sus entrenadores, quedaron muy contentos más allá del resultado. DIM le entregó la iniciativa a Nacional y le cerró todos los espacios sin morder el anzuelo de ir a presionar las largas tenencias del verde. Los del español, en cambio, tuvieron la pelota y la circularon como quisieron, como le gusta a uno de los mejores estrategas del tikitaka, pero sin efectividad.

Sin embargo, el partido no fue emotivo. Quintero en una genialidad —mientras existan jugadores como él la magia del fútbol jamás perderá ante la aburrida pero efectiva táctica— marcó el único gol del partido. A partir de ahí los rojos administraron muy bien el botín conseguido y los verdes siguieron al pie de la letra el libreto de Lillo, pero les faltó un poco de ingenio para romper las reglas y cambiar el rumbo. Nacional tiene jugadores para hacerlo en Lucumí, Rentería, Dayro y Macnelly. De hecho, tuvieron sus opciones, pero a veces se ven amarrados por un libreto que, como el de Lillo, va por buen camino pero necesita volverse más natural para que sus intérpretes se suelten y de vez en cuando se salgan de él.

En cambio, Once Caldas y Júnior fueron un mar de errores defensivos, pero jugaron un partido altamente emotivo, con opciones para los dos bandos y cinco goles. Maturana y Comesaña, a diferencia de Lillo y Peláez, deben estar preocupados. Conociendo su disciplina táctica y la manera en la que la trabajan, un partido de estos debe ser para el olvido. Pero los jugadores en la cancha fueron nobles con un deporte que en últimas es un espectáculo. Se olvidaron de sus obligaciones defensivas y se soltaron al ataque. Los dos fueron desequilibrados y en ese sentido hicieron un show. Los amantes de la táctica quedaron aburridos; los fanáticos, en cambio, salieron felices.

Los equipos que han hecho historia en el fútbol han sido la consecuencia del equilibrio perfecto entre un trabajo táctico riguroso y la genialidad de sus jugadores en materia ofensiva. En ese sentido, Júnior, con excepción del partido del sábado, es el que mejor se ha mostrado en la primera mitad del campeonato. El DIM, que viene ofreciendo mejores resultados, está balanceado hacia lo táctico, esperando alguna genialidad de Quintero. Nacional ha venido de menos a más. Su libreto estratégico es ofensivo, pero los jugadores están en mora de memorizarlo sin perder la capacidad de repentizar. Santa Fe, que no estaba en las cuentas, se parece mucho al DIM en lo táctico, pero como no tiene a un Quintero para sorprender ha trabajado y privilegiado la táctica fija, y por eso ha sumado los puntos necesarios para hacerse candidato. Los demás parecen estar lejos. Al final la tabla no miente. Los que están arriba son los que mejores jugadores tienen y los que mejor trabajan la táctica, una sumatoria de las dos cosas. Es cuestión de equilibrio.

 

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