Por: Antonio Casale

De estilos y resultados

Lo reconozco. Ahora uso más días a la semana zapatos formales y camisas de botones. Oigo un clásico de U2 y pienso que eso sí era música.

Prefiero ir a cine que irme de rumba y un buen libro a un paseo. Sin duda, la parte alta de los 30 nos hace cambiar a todos, y lo acepto. Pero lo que jamás voy a cambiar, es mi concepto de lo que es buen fútbol. Equivocado o no, es mío.

Puede ser culpa del 50% de la sangre que corre por mis venas, que disfruto desde niño, sin ruborizarme, del “catenaccio” italiano. Lo hago porque simboliza la lucha incansable en busca de los objetivos por parte de quienes, como la mayoría, somos menos virtuosos y tenemos que recurrir a la batalla diaria, al orden defensivo, a la paciencia para alcanzarlos. Total, así he visto a Italia ganar innumerables batallas que parecían imposibles, como imposible parecía una victoria del Madrid en alguno de estos cuatro clásicos.

Lo cierto es que me aburre hasta el bostezo el fútbol de toque toque y progresión del Barça. No encuentro lírica por ningún lado cuando se trata de adormecer al rival. Me resulta engañoso eso de hipnotizar al rival y jugar al ‘bobito’ para que en el momento menos pensado, aparezca Messi en toda su dimensión, abriéndose paso entre un mar de piernas para marcar otro golazo, digno de ser el mejor de la historia.

Ojo, no quiero decir con esto que son malos o que no existen. Son jugadores de otra mundo, el trabajo de cantera de Barcelona, el estilo inconfundible blaugrana, la claridad con la pelota en los pies de Xavi, Iniesta y demás, son innegables. Pero me aburre, y más me aburre que ahora todos los entrenadores en el mundo entero quieran jugar a lo mismo. No se dan cuenta de que lo de los dirigidos por Guardiola está en su ADN, crecieron jugando a eso. Ese toque toque con progresión no se copia con unos cuantos entrenamientos, ni se compra en la esquina. Tiene un sello propio, y cada quien debería buscar el suyo, pero en sus entrañas. Incluso, en su manera de ver la vida.

¿Pero qué hago? Me gusta el rock’n roll. Por eso cuando Marcelo y Di María se asociaron en cuatro toques para que este último levantara el centro de gol para Cristiano, sentí que ese es el fútbol que me levanta de la silla. El que es inteligente para recuperar la pelota y rápido y punzante para llegar al arco contrario. Barcelona sigue siendo favorito en la Champions, pero sólo el Madrid se pudo dar el lujo de levantar un trofeo en la cara de su rival, la Copa del Rey. Y como lo que importa son los resultados, este Barça que deleita a millones y nos aburre a unos pocos, sigue estando lejos de los triunfos obtenidos por el Madrid de Puskas, Gento, Di Stefano y demás. Como con un clásico de U2, eso sí era música.

 

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