De García-Peña

La columna titulada “Ética, medios y política”, de Rodolfo Arango, que apareció en la página 27 de la edición del pasado 19 de junio, contiene informaciones inexactas.

No es cierto que Carlos Gaviria presentó su renuncia como presidente del Polo por haberme negado a asumir mis “responsabilidades ética y política” frente a mi gestión como Secretario General, como Arango lo afirma, ya que siempre he reconocido mi responsabilidad sobre las decisiones tomadas.

Más bien, renunció como reacción a la decisión del Comité Ejecutivo Nacional de ratificarme como Secretario General por una importante mayoría luego de haber conocido en detalle todo lo relacionado con mi gestión y de haber escuchado en varias ocasiones los planteamientos del Dr. Gaviria al respecto.

Pero la columna también contiene unas afirmaciones que atentan contra mi buen nombre y el de mi familia y su larga tradición periodística. Es tan inaceptable decir que “la habilidad de García-Peña y sus apoyos familiares en El Tiempo y en la revista Cambio” fuimos los co-responsables por la tergiversación de la información en los medios, como lo es sugerir que lo escrito por Rodolfo Arango fue motivado por su estrecha amistad y pasadas relaciones laborales con el Dr. Gaviria y no fruto del análisis independiente por el cual usualmente lo conocemos.

Solicito que en el futuro el columnista sea más cuidadoso y juicioso en sus escritos para no caer precisamente en los abusos contra la ética de la cual acusa a los medios en su desafortunada columna.

Daniel García-Peña Jaramillo. Bogotá.

El valor

Cada vez me convenzo más del gran valor de El Espectador por su contenido de profundo carácter democrático merced a la presencia de una serie de columnistas de primer orden: A. Molano, R. Bejarano, Camacho G., Felipe Zuleta, Ma. Emma Wills, de quien me llamó profundamente la atención el artículo del domingo 22 de junio por su informe de la investigación que patentiza la inmensa diferencia entre la conducta más humanista de las Farc y la increíble y monstruosa sevicia de los paracos. Seguiré leyendo su periódico mientras mantenga columnistas tan excelentes.

José J. Montes G. Bogotá.

Daniel Ortega

Ya está bueno de seguir pasando agachados ante tantos desafueros y ofensas. Está bien que se hagan conocer por la comunidad internacional, mediante la Comisión Permanente de la OEA, las recientes y ofensivas declaraciones del desaforado mandatario nicaragüense hacia el país y se exprese el rechazo que merecen esas actuaciones.

Colombia no puede permitir que impunemente se denigre contra sus instituciones y se irrespete al primer mandatario. Menos aún, que se hagan menciones apológicas al grupo terrorista que ha ofendido la nacionalidad por más de 40 años y se trate de héroes a terroristas que estaban en el campamento de Raúl Reyes, a quienes además se les dio asilo político. Tamaña desfachatez, no se puede tolerar.

Es hora de que la comunidad internacional, una vez conocido de manera oficial el informe colombiano, vaya fijando posiciones en torno a tan delicados asuntos. El país necesita saber cuál es la solidaridad de otras naciones en su lucha contra el terrorismo que la está agobiando y que, en casos como este, lo que se evidencia es un descarado respaldo a los delincuentes.

Desafortunadamente, ese respaldo es un eco de algunos que desde el interior a los terroristas se les vienen dando. ¿Hasta cuándo?

Ricardo Buitrago Consuegra. Barranquilla.

 

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