Por: Mauricio Botero Caicedo

De gusanos y de tribunales

Insultando la memoria de todas las víctimas, la semana pasada las Farc, acompañados de un insignificante número de camaradas, decidieron celebrar el aniversario de Julio Suárez Rojas –alias Jorge Briceño o el Mono Jojoy–, considerado el más radical y sanguinario de los líderes de la organización guerrillera. La celebración por el aniversario de Raúl Reyes, presumimos, también es cuestión de semanas. Es pertinente recordar que el apodo Mono Jojoy (que se lo pusieron los mismos guerrilleros cuando Briceño dirigía el Bloque Oriental) viene de un gusano selvático, escurridizo y baboso, al que se le conoce como el “mojojoy”. Hasta donde se conoce, Briceño era hijo de una de las primeras mujeres guerrilleras, cocinera de Jacobo Arenas. Por lo visto, el servicio doméstico es tan necesario para la guerrilla como para la burguesía.

Para respiro de la inmensa mayoría de los colombianos, en el 2010 cayó abatido Jojoy por un ataque aéreo en la región de La Macarena. Los colombianos nunca deben olvidar que al asesino a quienes las Farc pretendían honrar tenía 62 órdenes de captura, 12 medidas de aseguramiento, cinco condenas, dos peticiones de extradición y 25 investigaciones preliminares. Si olvidamos y nos descuidamos, pronto vamos a ver en el Monumento a los Héroes en Bogotá, obra dedicada a la memoria de los soldados de los diferentes ejércitos que participaron en la Independencia, derribados los nombres de Bolívar y Nariño, y reemplazados por los del Mono Jojoy y Raúl Reyes.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial se iniciaron los Juicios de Núremberg, cuyo objetivo era determinar la responsabilidad de los dirigentes nazis y sus crímenes contra la humanidad. Uno se pregunta si la famosa JEP, la Justicia Especial para la Paz, no está al borde de convertirse en un “Tribunal de Núremberg Invertido”, es decir, un tribunal que va a juzgar exclusivamente es a todos los que se opusieron a las Farc. La valiente periodista Salud Hernández Mora se hace las siguientes reflexiones: “No hay más que escucharlos y leer sus trinos después de la ignominiosa ceremonia de La Habana, para confirmar su nula (de las Farc) voluntad de admitir crímenes; solo quieren que les laven culpas. Se ríen del general Mendieta, amenazan con investigarlo; igual hacen con Belisario Betancur; le dicen a Pastrana que tendrá que responder por la masacre de Bojayá, que ellos cometieron; y advierten, entre otras cosas, que denunciarán la persecución implacable de las Fuerzas Militares. Pero eso no es lo perverso, lo preocupante es la letra menuda del acuerdo y los espacios en blanco que deberán rellenar los subversivos y su contraparte. Uno de ellos es que el tribunal estudiará casos de empresarios, agentes del Estado, paramilitares, subversivos, entre otros, tanto juzgados como no juzgados. Y pueden presentarlos la Fiscalía, las ONG y víctimas particulares, además de que será medio siglo de conflicto armado el período bajo la lupa, lo que diluirá la responsabilidad de las Farc y hará imposible conocer la verdad. En cuanto a los 20 años de prisión para los que no confiesen, no nos engañemos, no están pensados para los capos de las Farc, sino para empresarios, militares y policías, así como políticos de la oposición. Cuando a un grupo de torcidos, como las Farc, les encargan crear las reglas, solo podemos esperar un campo de juego minado de trampas” .

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