Por: Mario Morales

De huevitos y laureles

A DIFERENCIA DE OTROS ASUNTOS, EL presidente Santos no ha sabido comunicar en materia de seguridad.

Carga el fantasma de su buena imagen en el gobierno pasado. Y le hace daño: es su referente inmediato y le impide desmontar ese imaginario reciente de seguridad, a todas luces sobredimensionado.

Mirado en conjunto, el panorama en ese ámbito no ha cambiado en los últimos seis años aparte de las fluctuaciones propias de coyunturas y regiones. Lo cual no quiere decir que esté bien. Está igual de grave aunque se ve más en este año electoral.

Pero Santos se durmió en los laureles. Dejó de enamorar, olvidó que la comunicación con la gente se mantiene a fuego lento, como dicen los manuales. Su guerra se quedó sin relato. Y el relato es la llave de todo, según expertos como Greenberg o McKinnon. El leit motiv del cuidado “de los huevitos” cumplió su ciclo en la campaña. Esa metáfora es ahora contraproducente, no sólo por lo antinatural de huevitos que nunca empollan, sino por su carácter bucólico, casi ingenuo y desgastado.

Sin protagonistas dejó de emocionar. La falta de carácter de Riverita en la construcción de su rol y unos enemigos invisibles, representados en campamentos vacíos, diluyó la pugna entre héroes y villanos. La ausencia de narraciones enfrió la trama que fue reemplazada por un conflicto oral, a base de declaraciones en las que no hay conflicto. Esa “limpieza” en el lenguaje busca evitar malos entendidos que malogren el sueño de Santos por ser el presidente que alcanzó la paz. Por desgracia, pervive en el alma colectiva la figura redentora del camorrero y picapleitos que insulta y desafía al enemigo a veces sobreconstruido.

Hoy se realimenta la figura de “señoritos burócratas” que exhiben cifras frías y que toman decisiones desde gélidas oficinas, que los llevan a osos monumentales como la cacareada “cuasi captura” de Alfonso Cano o “históricos” decomisos de droga. O a lo cursi, como salir a pie a comer hamburguesas en la calle.

Nadie pide el reencauche de la oscura estrategia uribista, pero se ve a Santos atado al pasado, y negado a construir, como en otros aspectos, su propio destino, que es el del país, en materia de seguridad.

www.mariomorales.info y @marioemorales en Twitter

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