Por: Antonio Casale

De imprudencias y otras jugadas

Minuto ochenta y tanto, partido empatado, y si el resultado persiste la serie irá a definirse en el punto penal. Cualquier error será definitivo. Cadavid salta a cabecear y la pelota se desliza para caer entre sus manos. En el rebote vuelve y pega en uno de sus brazos. Después viene el rechazo que termina en el gol de Millonarios que define la serie. Luis Fernando Suárez, el entrenador de Equidad, un tipo siempre correcto, equilibrado, pierde los papeles y se hace expulsar protestando la jugada previa que a su juicio debió ser penal.

Las redes se inundan de comentarios que afirman que el árbitro le robó el penal a Equidad y que por eso Millonarios pasó a la semifinal. Los especialistas se dividen entre quienes afirman que fue y los que no. Los analistas arbitrales también tienen conceptos distintos. La repetición sólo deja claro que la pelota golpea dos veces en la mano de Cadavid, lo cual no quiere decir que sea penal, según el reglamento.

Soy periodista deportivo y al mismo tiempo hincha de Millonarios. El oficio me exige equilibrio y compromiso con la verdad. Pero en el caso de jugadas como estas no hay verdad absoluta. No hay VAR que nos dé una respuesta definitiva. El reglamento dice que el árbitro debe juzgar la imprudencia del jugador. Si fue imprudente, debe sancionarla; si no fue así, debe permitir que el juego siga. Es una jugada en la que las reglas le dejan todo a la interpretación del juez y ésta, como todas las apreciaciones, es subjetiva.

A eso hay que sumar que el árbitro no tiene las mil repeticiones con las que nosotros contamos. En ese momento está con las pulsaciones alteradas y su deber es tener la cabeza en cero, pero, bueno, para eso se preparan. El caso es que particularmente las jugadas de mano en el área han sido, son y serán las más discutidas en el fútbol.

Para mí, no hubo imprudencia de Cadavid. Tal vez sí torpeza a la hora de cabecear, pero la torpeza no la castiga el reglamento. Sin embargo, ni yo ni usted ni el mismo árbitro seremos dueños de la verdad a la hora de interpretar lo que vimos.

Es cierto que el hecho de que existan jugadas cuyo juzgamiento caiga sobre la subjetividad del juez puede prestarse para interpretaciones sobre falta de transparencia. Creo que el VAR ayuda para otro tipo de situaciones, que son más obvias y que el juez omite por cualquier razón, pero para las manos en el área no se ha inventado nada. Lo único objetivo sería sancionarlas todas como penal, pero eso sería todavía más injusto con los que muchas veces, de manera obvia, no fueron imprudentes para tocar la pelota con la mano.

 

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