Por: Hernán Peláez Restrepo

De inmediato

La Copa América no ofrece tiempo para disculpas ni menos para cambiar las figuras del juego. Por eso, después de la remolcada recibida de la selección de Brasil, hay que pensar en Argentina.

Es una ocasión para certificar aquella teoría de jugar mejor, nuestra selección contra un grande y favorito por lo demás.

El regreso de Camilo Zúñiga a su puesto como lateral derecho ofrece una línea defensiva de aceptable comportamiento, donde David Ospina y Jeison Murillo alcanzan las mejores calificaciones. El dolor de cabeza para el técnico José Pékerman, y las especulaciones autorizadas para todos, esta en la línea de volantes.

Por fuerza mayor, Carlos Alberto Sánchez, quien jugó muy bien delante de la selección de Brasil, está impedido para actuar y Edwin Valencia sufrió una lesión severa. Sólo queda uno para llenar los requisitos de hombre en primera línea y es Álex Mejía.

Hay alternativas. Otro volante, que bien puede ser Pedro Franco, quien en algunos juegos de Millonarios actuó allí. Camilo Zúñiga ya jugó en sus primeros días en Nacional y no es ajeno a ese papel. Pero también se puede ayudar ubicando a Juan Guillermo Cuadrado, Edwin Cardona, James Rodríguez y Teófilo Gutiérrez o Víctor Ibarbo, para congestionar el medio campo argentino, donde nace todo su volumen de juego. Esta última consideración dejaría en punta un solo delantero, que el técnico escogería entre Jackson y Falcao.

Si en el partido con Perú nos faltó juego de balón, sin crear sociedades entre dos jugadores, con aquel grupo bien se podría tener control de partido y juego.

Si disfrutamos de carambola de esta oportunidad, la selección dispone de cuatro días para ensayar y ver la mejor forma de sacar provecho de los jugadores a quienes es imposible que se les haya olvidado jugar. Hay que comenzar a trabajar de inmediato, para recuperar una identidad en el juego que estamos perdiendo.

 

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