Por: Oscar Guardiola-Rivera

De jeans y chaqueta

El personaje de la semana internacional viene del sur.

Representa al pueblo sureuropeo desposeído. Su nombre es Yanis Varoufakis, nuevo ministro de Finanzas de Syriza, el partido griego de izquierdas cuyo triunfo electoral ha renovado la esperanza de quienes intentan sobrevivir a la crisis causada hace años por el mercado de austeridad y guerra.

Se trata de una crisis humanitaria real, de la cual en Colombia prefieren no hablar quienes se dedican a predecir “la crisis humanitaria que se viene” en el vecindario, quizás con el fin de justificar una intervención a la Chile-73, esta vez bajo el pretexto de la “responsabilidad de protección”. O para hacernos olvidar que presidieron sobre períodos de intervención extranjera traicionando la Constitución y soberanía nacionales. Todo por una foto y un desastroso despeje.

El lunes pasado, Varoufakis cumplió una cita con George Osborne, su equivalente en el corazón financiero de Europa, Londres, dispuesto a manifestar las diferencias. Osborne vestía traje oscuro, camisa blanca y corbata con nudo Windsor; como corresponde a quienes maquillan sus cuerpos y sus almas vistiendo el uniforme de los amos del universo. Varoufakis llegó enfundado en chaqueta de cuero, camisa abierta azul, y jeans negros.

“El nuevo ministro luce como la gente común. Es un buen comienzo”, dijo el corresponsal Simon Jenkins. “Si yo fuese un banquero y hubiese visto a Varoufakis llegar en el mismo traje oscuro que vestía Osborne, habría pensado que se trata de un hombre ansioso de ser aceptado en el club. Viste como banquero, y entonces piensa como banquero”, observó.

Hoy se espera que los ministros de Finanzas sientan y piensen como banqueros. Pero si lo hacen, ¿cómo podrían contener el exceso de los amos del universo financiero? ¿Cómo podrían manifestar empatía por la gente común y decente? No pueden. De allí la crisis. También la razón de ser de Syriza y Podemos: cuando los bancos se fueron a pique por sus excesos, ustedes los salvaron con nuestros impuestos. Cuando los empresarios quiebran, les permiten borrar sus deudas para volver a empezar. ¿Por qué no hacen lo mismo con nosotros?

Eso no es ideología radical. Es el sentido común de la gente decente. La que viste de jeans y chaqueta, como Varoufakis. La que llena los teatros y calles del Hay Festival y aplaude cuando escucha que los años de la utopía no han terminado. Es la gente que necesitamos, si es que hemos de hacer la transición desde la austeridad y la guerra a una Grecia, una España y una Colombia más decentes.

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