Elecciones 2018: Colombia elige presidente

hace 15 horas
Por: Mario Morales

De la desesperación al milagro

FUE UN ACTO DESESPERADO. LA REUnión de Peñalosa con Uribe tuvo más de simbólico que de contenido.

La precipitó el resultado del “Panel de Votantes”, de la firma Cifras y Conceptos, en el que Gustavo Petro pasó a encabezar la intención de voto para la alcaldía de Bogotá.

La extraña relación entre el expresidente y Peñalosa, que según ellos no se hablaban hacía meses, se consolidó a la fuerza. Con el espaldarazo Uribe cerró puertas a su aspiración personal y Peñalosa adoptó el sanbenito del uribismo como tabla de salvación ante el naufragio de su estrategia que sobrevivía con el escaso oxígeno de la pasada campaña presidencial y de su proverbial ambigüedad.

Es cierto que la duda sobre la pretendida candidatura de Uribe le hacía sombra a Peñalosa. También lo es que ese “estrechón de manos” terminará por espantar a ‘los verdes’ raizales y a  nostálgicos de su mandato del siglo pasado, que confiaban en una plataforma moderada. Eso, sin contar la contrapropaganda espontánea de 20 mil losas dañadas con sus costos en dinero y trancones, la paternidad del pico y placa que duplicó el parque automotor, y la mal escondida negativa al Metro como solución de movilidad.

Por eso el resultado del Panel no es sorpresivo. Bogotá tiene memoria,  es coherente y a veces rebelde en sus decisiones más allá de partidismos, endosos o presiones.

Los encuestados valoran la verticalidad de Petro, la valentía de sus denuncias y su honestidad sin tacha.  Aquí tuvo como congresista las más altas votaciones.  Además es hábil en presentarse como independiente, progresista y conectado con redes sociales en las que llama a evitar triunfalismos y polarizaciones. Sabe bien que quien puntea es el blanco de ataques de adversarios o manos negras que querrán  perfilarlo con las sombras del temor. Astuto como es, ha comenzado a coquetearle en Twitter a Carlos F. Galán, que crece en la medida en que la ciudad lo conoce. 

Recuperada del mazazo de Samuel, Bogotá sabe lo que está en juego. La llegada de Mockus conviene a todos porque alienta el debate de ideas. Hay para escoger. ¿Se hará el milagro de votar esta vez a favor de un programa y no en contra de un pasado nefasto?

www.mariomorales.info y @marioemorales en Twitter

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