Por: Cartas de los lectores

De la ministra de Educación sobre una columna

Leí con atención la columna publicada en días pasados en El Espectador y escrita por el señor Adolfo León Atehortúa Cruz, rector de la Universidad Pedagógica Nacional, titulada "Ser pilo: ¿paga? La desinformación del presidente", y quisiera hacer unas precisiones y aclaraciones.

Dice la columna que ‘Ser pilo paga’ “les está quitando recursos a las Instituciones de Educación Superior Públicas”, lo cual no es cierto. Este programa no fue creado como una política para financiar la educación superior pública; su intención, como siempre se ha presentado, es brindarles oportunidades a nuestros bachilleres con excelencia académica y escasos recursos económicos para que estudien las carreras de su preferencia en instituciones acreditadas en alta calidad.

Es, en otras palabras, un programa de movilidad social, para poner en igualdad de condiciones a todos nuestros jóvenes que desean y se esfuerzan por estudiar y alcanzar sus sueños. ‘Ser pilo paga’ le permite a Colombia, de alguna forma, contar con el gran talento que tiene al darles la posibilidad a miles de estudiantes (hoy 40.000) de seguirse formando y que antes, por falta de recursos, no podían hacerlo.

Actualmente, y gracias a ‘Ser pilo paga’, nuestros estudiantes saben que, si se esfuerzan y si estudian más, pueden acceder a uno de los cupos del programa para que, insisto, continúen en la materialización de sus sueños. De paso, estos esfuerzos ayudan en el mejoramiento de la calidad de la educación.

Para el financiamiento de las Instituciones de Educación Superior Públicas (IES), como lo hemos expuesto en varias oportunidades a los rectores de las Universidades públicas, el Gobierno nacional ha trabajado y desarrollado otros mecanismos y alternativas –construidas incluso luego de análisis y debates conjuntos–, y buscado fuentes adicionales de recursos. 

Hoy, como nunca antes, la educación es el rubro al que el Gobierno le ha asignado mayores recursos en el Presupuesto General de la Nación. La educación es la principal apuesta de este gobierno bajo la convicción que es uno de los pilares para la construcción de un país más justo y desarrollado: en los últimos siete años se ha invertido una cifra histórica de 212 billones de pesos, casi el doble de lo que se recibe anualmente por el recaudo de impuestos.

Le expongo otras cifras que dan cuenta de los esfuerzos que se han hecho para fortalecer la educación superior pública. El incremento de los aportes anuales a las IES oficiales es del 62 por ciento: entre 2010 y 2017 se pasó de 2,24 billones de pesos a $3,65 billones, es decir, en ese lapso se distribuyeron recursos por más de $23 billones.

A esto se le suma que 2017 es el año de mayor incremento en el presupuesto de funcionamiento de las universidades públicas desde 1992, cuando se implementó la Ley 30, con un 11,75%. De los 3,65 billones de pesos destinados para la vigencia, 91% ($3,26 billones) son para funcionamiento y 9% para inversión ($317 mil millones). 

Como lo hemos expuesto en varias ocasiones ante las IES públicas, los recursos de funcionamiento de las universidades oficiales para 2018 seguirán creciendo: de los 3,6 billones de pesos que se distribuirán, $3,42 billones serán para ese fin.

Indudablemente el país aún enfrenta retos en la educación superior pública y es necesario continuar haciendo esfuerzos para fortalecerla y seguir mejorando su cobertura. Para ello el Gobierno nacional está comprometido, como lo ha hecho, en seguir trabajando conjuntamente con los rectores y así buscar medidas para lograr ese objetivo.

En otro aparte, dice la columna, que no se le puede cargar a ‘Ser pilo paga’ que haya aumentado del 36% al 69% la probabilidad de que un joven de bajos recursos económicos ingrese a una IES acreditada. El programa, asegura el columnista, “ha transformado la cifra de los estudiantes de bajos ingresos inscritos y admitidos en universidades de élite, pero no por ello debe atribuírsele la reducción directa de brechas en las tasas de matrícula. La relación de causalidad no ha sido demostrada”.

En este sentido quiero señalarle que los avances del país en acceso a la educación superior en los últimos años son significativos. En 2010 el 37% de estudiantes que terminaban el bachillerato ingresaban a la educación superior, el año pasado ingresaron el 51.5%, es decir, un aumento de 14.5% en seis años.

En este sentido, le expongo un aparte del más reciente estudio del Departamento Nacional de Planeación, en el que se reconoce su impacto en el cierre de brechas entre niveles socioeconómicos: “Antes del programa (‘Ser pilo paga’) la probabilidad de acceder a una IES acreditada, tanto pública como privada, aumentaba con el estrato, mientras que hoy un estudiante con mérito académico de estrato 1 tiene la misma probabilidad de ingresar a educación superior de alta calidad que un joven de estrato 6”.

De otra parte, dice la columna que las medidas anunciadas por el Presidente de la República para que los beneficiarios del programa prefieran en igual medida tanto a IES públicas como privadas “no apuntan a la solución del auténtico problema” porque, afirma, ‘Ser pilo paga’ ha descartado de entrada a las IES oficiales, y, agrega, que no se ha escuchado a las universidades públicas. Ambas aseveraciones están lejos de la verdad.

Hemos escuchado y analizado las inquietudes y propuestas de los rectores de todas las universidades, buscando mejorar el programa, no solo para ir nivelando la participación de las IES públicas y privadas, sino para garantizar su sostenibilidad. Por ello, además de construir una propuesta que recoge ideas de los rectores,  para que la iniciativa pase a ser política de Estado, introdujimos algunas en la reciente cuarta convocatoria anunciada por el Presidente de la República.

Se trata de incentivos para que cada vez más ‘pilos’ elijan las IES oficiales, como medio salario mínimo semestral adicional para apoyar el sostenimiento del estudiante; la posibilidad de que en dos semestres puedan legalizar su inscripción y ser aceptado en la institución pública de su preferencia, y la inscripción gratuita ilimitada a universidades públicas. Con ellas buscamos que, al menos, el 30 por ciento de los beneficiados con ‘Ser pilo paga’ escoja una IES pública para estudiar su carrera.

Seguiremos trabajando para mejorar cada vez más la calidad y el acceso a la educación superior del país y así brindarles más oportunidades a los jóvenes colombianos. Un sistema de educación superior sólido requiere estrategias y programas de subsidio a la demanda, así como esfuerzos para fortalecer la oferta. Hoy tenemos el gran reto de avanzar y para eso necesitamos el concurso de todos, el trabajo de todos, el apoyo de todos.

Yaneth Giha, ministra de Educación.

 

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