11 May 2020 - 5:00 a. m.

De nuevo: urge declarar el año escolar como de transición sin aprobado general

Es muy difícil decidir a tiempo y coherentemente sin una agenda clara, aun sabiendo que no tendremos normalidad escolar este año.

La primera decisión es si vamos a aprovechar la crisis por el COVID-19 para repensar y empezar a rediseñar la educación, o si nos limitaremos a medidas remediales, si reconocemos una crisis educativa anterior al Covid-19, profundizada y evidenciada por la contención de la pandemia, o no. Se trata de un debate sobre qué funciones debe cumplir la educación en la sociedad y cómo las está cumpliendo o no.

Muchos no creen en la crisis educativa a pesar de la dura realidad de la calidad, que incrementa la desigualdad y estanca la productividad. Estas semanas de virtualidad forzada, sin embargo, han mostrado una raíz de la crisis, previa en el sector estatal: el poco interés por aprender de los estudiantes y un déficit de pasión por enseñar e innovar de los docentes.

No es solamente la escasa y deficiente conectividad, reflejo de un país con mucha pobreza, así haya venido disminuyendo. Del 50% estimado de estudiantes de noveno y media con internet, muchos tienen pereza de conectarse a las clases y muchos docentes prefieren la "virtualidad" por WhatsApp y no se arriesgan con zoom, digamos.

Llevamos lustros viendo un ethos en la educación contrario a sus fines y a su espíritu, consolidado con malos incentivos para los profesores y los alumnos. Si no reconocemos esta situación, que en últimas expresa el ethos nacional, nunca acometeremos la reforma educativa que se necesita.

Por eso estamos desperdiciando la oportunidad de hablarnos con franqueza sobre la educación, a propósito del Covid-19, y nos dirigimos a medidas remediales para dar un aprobado general de grado a todos los estudiantes, así no hayan aprendido prácticamente nada. Esto se llama administrar el statu quo.

Sería distinto si hacemos un alto en el camino, si nos negamos a seguir conviviendo con las mentiras y anomalías de la educación, y declaramos a causa de la actual emergencia, el año escolar de 2020 como de transición (hacia una nueva normalidad educativa concienzudamente construida).

Con tres componentes: 1. Evaluación (del daño causado por la crisis, de las condiciones del sector y del aprendizaje de los estudiantes), 2. Nivelación (académica de los estudiantes, tecnológica de las instituciones y de reentrenamiento de los docentes), y 3. Experimentación (de modelos de aprendizaje y de innovaciones de política educativa).

Los colegios que acrediten haber tenido normalidad académica virtual podrían dar su aprobación de grado. Los estudiantes de los colegios que no puedan acreditar tal cosa, obtendrían su promoción de grado mediante una prueba “Saber” administrada por el ICFES. Así rescataríamos la relación de aprendizaje y competencias con promoción.

No estoy diciendo que esta medida de promoción se adopte de modo permanente por decreto legislativo de emergencia. Es solo una salida para que quienes tienen el desarrollo académico, sean promovidos en este año anormal.

En la cultura actual, "el año se gana" pasando al siguiente grado sin importar qué tanto aprendió el alumno, de modo que al terminar la secundaria, los bachilleres colombianos tienen un desarrollo cognitivo varios años por debajo de pares de otros países. Así, lo que han "ganado por promoción automática", en realidad, ellos y el país, lo hemos perdido largamente, entre otras, para salir bachilleres prematuramente a los 15 o 16 años.

Más oportunidad hay de ganar verdaderamente el año escolar si lo declaramos de transición y nos volcamos a rescatar y elevar la educación en nuestro proyecto de país.

@DanielMeraV

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