Por: Cartas de los lectores

De placeres y derroches

El colmo de los descaros es que los bandidos de las Farc, en Cuba, se estén dando vida de sibaritas, mientras enredan los diálogos de paz con ideologías y propuestas etéreas, desconociendo la realidad en que vive el país y en la que están inmersas.

Es decir, una nación en vías de desarrollo que ha disminuido los índices de pobreza, que se ha modernizado institucionalmente y que se dictó una Constitución participativa, pluralista y garantista, mientras que las banderas ideológicas que izan como grupo subversivo hoy no tienen vigencia, por haberlas cimentado sobre la violencia, lo que les ha significado el hastío de la comunidad, además de que el revés militar que les propinó la seguridad democrática, las redujo significativamente.

No es que no tengan derecho al descanso, pero deben tener congruencia con lo que dicen y hacen: defienden la lucha de clases despreciando el capitalismo como cultura de vida, pero irónicamente esa es la vida que se dan.

La foto refleja que a los comandantes les gusta darse la buena vida, no solamente ahora, sino siempre. Los que se dedican al narcotráfico gastan enormes fortunas en lujos, lujuria, bebidas y comidas exóticas. Los que viven del secuestro invierten el dinero en carros, lascivia y motos lujosas. Otros viven en las fronteras, lo que les permite placeres, derroches y evadir la presión de las autoridades. Al tiempo que los comandantes llevan una vida hedonista, los combatientes rasos sufren las inclemencias del combate, del abandono y de los ajusticiamientos por hechos de indisciplina tan insignificantes como rumiar una panela, enamorarse entre combatientes o el embarazo.

Si son tan disciplinados, Timochenko debe ajusticiar por traidores a quienes viven de derroche en derroche.

Édgar Bejarano. Bogotá.

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