Por: Cartas de los lectores

De Rodrigo Jaramillo sobre un artículo y una carta

“No tengo yate”: Rodrigo Jaramillo

Me refiero al artículo publicado en la página 11 de la edición del día de hoy (ayer) en el cual se hacen varias menciones a mi nombre y además se ilustra con una fotografía mía para referirse a “El yate de los Jaramillos”.

Sobre el particular quiero manifestarle que no fui ni soy propietario ni accionista controlante de la sociedad Inversiones Jaramillo Botero según lo puede constatar el reportero en la Cámara de Comercio, en la DIAN, en la Fiscalía o en la Supersociedades. Por lo anterior, la información es falsa.

No conozco la compañía Gaia Maritime Services ni a Caribbean American Shipping Agency Ltda. No he realizado ninguna transacción comercial con ellos.

No he tenido ni tengo ningún yate de esas especificaciones según se puede verificar en la marina del club de Pesca de Cartagena, en la marina de Santa Marta o en la autoridad marítima competente.

Rodrigo Jaramillo.

¿Mujeres liberadas?

A propósito del artículo “La insolencia de una mujer que goza su sexualidad” (01/10/17): ​Es triste que todavía las mujeres sigan pensando que se emancipan ​enalteciendo la cárcel que ​la cultura patriarcal ​ha construido en sus propios cuerpos. Para gozar mi sexualidad no he tenido que recurrir a la mercantilizaci​ó​n del cuerpo​ y le aseguro que muchas de las prácticas que en el artículo se mencionan en mi experiencia parecieran un juego de niños​.¿ Qu​é ​le hace pensar a las mujeres que mostrando ​su cuerpo desnudo se emancipan? ​ Quizá, son los hombres los más reacios a la exploración de sus cuerpos y su desnudez, así que el argumento aquí planteado carece de transfondo sólido o por lo menos de un ejercicio de pensamiento riguroso. ​

Los hombres no van por ahí mostrando su falo para ser libres. Para mi​, este tipo de espectáculos o elaboraciones culturales, ​no es sino otra forma igual a​ la usada por Playboy y Soho... y a los comerciales de tv que no pueden vender una aspirina si ​ como telón de fondo no hay una curvilínea mujer semidesnuda (las mujeres gordas, bajas y fofas por supuesto no son candidatas... no venden).

​¿​Creen estas mujeres que la gente va a su obra por su mensaje de género​ o que la “promesa desafiante” realmente lo es? Sería interesante responderlo a la luz de las filósofas del género o mejor aún desde los planteamientos de Aristóteles.

​No pretendo descalificar la propuesta de esta grupo de artistas, solo ejerzo mi derecho a manifestarme como defensora de género y de la diversidad humana.

Adisedit Camacho.

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