Por: Antonio Casale

De ruedas de prensa y fútbol

Pretender hablar de fútbol sin tener en cuenta lo que pasa alrededor del juego es imposible.

Lo que pasa en la cancha es la consecuencia del entorno, de los entrenamientos de la semana, de la manera como se lidera a un grupo y sobre todo del estado de ánimo en el que se llega a la competencia.

Por eso, intentar obviar lo que sucede en las ruedas de prensa con el ‘Bolillo’ Gómez es intentar tapar el sol con un dedo. Mas allá de las palabras textuales que use, de su manera coloquial de hablar y de su desparpajo, que en últimas hacen parte de su personalidad, está lo que transmite el líder del grupo.

Gómez se contradice, “retrocede pa’tras” con mucha facilidad, al igual que su equipo. Se ve temeroso, confundido, lleno de dudas. El entrenador no está claro, y no es para menos, el equipo tiene los mismos problemas del primer partido de este proceso que ya completa un año y medio.

Ahora, que Gómez esté preocupado por el rendimiento del equipo es normal y hasta responsable. Pero que el líder del grupo, el encargado de transmitir seguridad a sus dirigidos y al pueblo en general, no la tenga clara, es doblemente preocupante, y eso se traduce en la cancha. La selección es un equipo en donde las ideas no fluyen, el miedo se nota, la inseguridad pulula. Expresiones parecidas en la cancha a las de su entrenador en las ruedas de prensa.

A ‘Bolillo’ nadie le pidió que anunciara una posible renuncia, sencillamente porque en las cuentas de nadie cabe una eliminación en primera ronda de Copa América, pero quedó claro que en su cabeza sí. Prueba inequívoca del temor que lo invade, y resulta que en el fútbol como en la vida de lo primero que hay que despojarse para lograr los objetivos es de los miedos.

Si ‘Bolillo’ tiene miedo de quedar eliminado en primera ronda a manos de Bolivia y Costa Rica Sub-22, entonces no quiero ni imaginarme lo que nos espera cuando enfrentemos en eliminatoria a Argentina, Chile, Uruguay o Paraguay. Es cierto que hoy por hoy ellos son superiores, pero la única manera de poderles ganar es convenciéndose de que eso es posible. Y en el primer lugar en el que esa seguridad debe aparecer es en la cabeza del entrenador. De lo contrario, no podrá imprimirle ese sello al grupo de jugadores.

Estamos a tiempo, hay que rodear, pero el primero que tiene que convencerse de lo que tiene es Hernán Darío Gómez. Si la cabeza no funciona, los pies no lo harán solos.

Buscar columnista

Últimas Columnas de Antonio Casale