De tal palo tal astilla

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Cuando uno es viejo en este oficio, a veces tiene el disgusto de toparse con burócratas que son hijos de mandarines que uno investigó cuando no era viejo.

Angélica María Osorio Villegas es superintendente delegada para el consumidor financiero. Me negó un documento. Presenté un recurso. El Tribunal Administrativo de Cundinamarca le llamó la atención: “Revisada la respuesta dada por la Superintendencia Financiera de Colombia al señor Alberto Donadio, se advierte que la entidad de manera genérica y abstracta simplemente manifestó que la documentación es información que puede ser negada”. Osorio no entrega los papeles. En decisiones penales de la Corte Suprema se revelan llamadas telefónicas privadas, pero para Osorio una queja archivada hace años es un secreto de Estado.

Su madre, Stella Villegas de Osorio, fue igual. Como funcionaria hacía lo que se le venía en gana, como si fuera ama de casa dando órdenes en su hogar. Hace 40 años fue superintendente delegada en la Superbancaria. Para Osorio, su mamá es su “ejemplo a seguir”. Esa es la estela que dejó Stella. Tuvo a su cargo la vigilancia de Mercantil Hipotecaria, entidad que sobornó al jefe de inspectores de la Superbancaria, Hernando Marroquín Valencia, creando a favor de los suegros de Marroquín unos CDT ficticios sin que se hubiera hecho depósito alguno. Uldarico Robles y Octavio Becerra fueron vicepresidentes del Banco Nacional. Después de la quiebra de esa institución, un funcionario del banco declaró ante la Procuraduría: “Yo recibí instrucciones de los doctores Uldarico Robles y Octavio Becerra para vincular al doctor César Villegas Gutiérrez al cargo de subgerente comercial sin ninguna clase de preámbulos o investigaciones, pues me indicaron que era un compromiso con la doctora Stella Villegas de Osorio, de quien se me dijo se trataba de un hermano”.

En 1981 se realizó un coctel en Cali al abrirse la oficina de Mercantil Hipotecaria. Según el expediente 092 de 1982 de la Procuraduría Segunda Delegada para la Vigilancia Administrativa: “Se constató que la doctora Stella Villegas de Osorio se alojó en la habitación 408 del Hotel Intercontinental de Cali, y que los gastos fueron cancelados en su totalidad por Mercantil Hipotecaria”. También en 1981 ella recibió otro regalo de Mercantil Hipotecaria: una pulsera de oro de 33.000 pesos, unos 550 dólares al cambio entonces vigente de 59 pesos por dólar. Parecía que en esas financieras quebradas los regalos y atenciones sí fueron buenas inversiones.

En la crisis financiera de 1982 las entidades clausuradas por fraudes y malos manejos fueron 16. La mitad eran vigiladas por Stella Villegas de Osorio: Financiera Furatena, Financiera Colombia, Financiera e Inversiones, Financiera Santa Fe, Afinsa, Central Financiera, Inversiones Antioquia y Mercantil Hipotecaria. ¿Ejemplo a seguir? No, gestión desastrosa. La Superbancaria fue una cueva de Rolando entre 1978 y 1982. El superintendente Francisco Morris Ordóñez, que dejó pasar una procesión de fraudes, todo lo ocultaba alegando la reserva bancaria. Su carrera pública finalizó en escándalo. Su número dos en la Superbancaria no pagó las consecuencias. Stella Villegas fue presidenta de Fiduciaria Bancolombia, de la Asociación de Fiduciarias y del consejo directivo del Autorregulador del Mercado de Valores.

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