De “Tasmania” a Cadena

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Una reciente condena judicial del Tribunal Administrativo de Cundinamarca demuestra que lo que tiene hoy preso al senador Álvaro Uribe Vélez por presunto soborno en actuación penal y fraude procesal no es una persecución política, como los del Centro Democrático lo quieren presentar, sino más bien un modus operandi ilegal que el expresidente emplea hace más de 15 años.

Me explico.

Según la sentencia del 17 de junio 2020, está probado con evidencias que al ex magistrado auxiliar de la Corte Suprema Iván Velásquez le hicieron un montaje judicial con un paramilitar que firmó una carta en la cual lo acusaba de fabricar testigos en contra del entonces presidente Álvaro Uribe.

Estas no son opiniones. Son casos juzgados basados en evidencia documental de la investigación que fue bautizada en los medios como el caso Tasmania, el cual consistió en un complot contra la Corte Suprema de Justicia cuando estaba por llamar a indagatoria al entonces presidente del Congreso, Mario Uribe Escobar, primo y socio de Uribe Vélez.

Todo se dio porque Iván Velásquez fue el investigador de la llamada parapolítica, o de los vínculos de sectores políticos con paramilitares que incluían al primer primo. Fue durante su paso por la Corte Suprema que Velásquez se convirtió en blanco de los seguimientos ilegales del extinto servicio de espionaje del DAS.

Uno de los escoltas del entonces magistrado fue quien logró infiltrarse en su despacho y su círculo familiar para identificar con quién conversaba y hasta conocer las decisiones que se proyectaban en el marco de las investigaciones contra reconocidos políticos vinculados a capos del paramilitarismo, como el familiar del entonces presidente.

Pues el exparamilitar José Orlando Moncada Zapata, alias Tasmania, dijo en el juicio que la carta que firmó en contra de Iván Velásquez, nada más ni nada menos, fue un montaje judicial coordinado desde la Casa de Nariño.

Incluso existen los reportes de inteligencia, como el del 1° de octubre de 2007, en los que se detallan los pormenores del plan que incluía fabricar la evidencia que mostrara que el magistrado supuestamente le había ofrecido a Tasmania una “rebaja de pena, además de protección y salida del país junto a su familia”. Según el documento, esto había que hacerlo porque “la intención del magistrado Iván Velásquez Gómez es la de vincular al presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez, con las acciones ilícitas cometidas por las autodefensas ilegales”.

Macabro.

Tasmania dijo que el abogado Sergio González lo influyó junto a Juan Carlos Sierra, alias el Tuso, para firmar una carta que señalaba que el investigador de la parapolítica, el magistrado Iván Velásquez, le estaba ofreciendo beneficios a cambio de que entregara declaraciones en contra del, para la época del año 2007, presidente Álvaro Uribe, su hermano Santiago y su primo Mario Uribe, ya condenado por parapolítica.

Todo suena inmensamente parecido al caso que ahora tiene al expresidente en detención domiciliaria.

El 31 de diciembre de 2008, se dio la respuesta del expresidente Uribe a la Procuraduría sobre el caso Tasmania, en la que dijo que nunca conoció actividades del DAS en contra del magistrado, cosa que después se demostró falsa. También dijo que no hubo ningún montaje, hecho que está probado, y ahora se condena a la nación a resarcir económicamente por esos daños a Velásquez ya que la evidencia es inequívoca.

Así de claro y así de sencillo.

Es más, en los procesos en contra del secretario de la Presidencia de la época, Bernardo Moreno, y la entonces directora del DAS, María del Pilar Hurtado, se conoció que el presidente Uribe sí conocía de todos estos hechos ilícitos, del montaje y la manipulación de testigos, pero nunca se le juzgó, sino que sus subalternos terminaron pagando las consecuencias.

Son hechos jurídicos, no opiniones.

Pese a que la condena en contra del abogado involucrado Sergio González fue posteriormente ratificada en segunda instancia, el senador Uribe sigue repitiendo constantemente que el exmagistrado Iván Velásquez ha comprado testigos en su contra, inclusive cuando todo eso ha sido desvirtuado judicialmente.

La vieja estrategia de repetir una mentira para ver si se vuelve verdad.

El problema es que todo ese complejo montaje liderado desde la Casa de Nariño solamente tuvo como responsable y culpable al abogado González, condenado a cinco años y ocho meses de prisión, pero nunca a sus beneficiarios ya que la justicia no tocó por esos hechos al expresidente, ni a su hermano Santiago Uribe ni al primo Mario.

Esperemos que ese no sea el mismo destino de este caso que hoy tiene la Corte Suprema de Justicia y la Fiscalía, en donde solo el abogado termine pagando por los delitos cometidos para favorecer a su cliente, ya que también es clave recordar que fue a través del exsenador Mario Uribe como se conocieron el expresidente Álvaro Uribe con el también preso abogado Diego Cadena.

Todo un enclave de personas engañando a la justicia, pidiendo o presionando a exparamilitares para que mientan para favorecer sus intereses, pero sobre todo con el claro interés de enterrar a sus enemigos. En ese viejo caso, al exmagistrado Iván Velásquez y, en el reciente, al senador Iván Cepeda. El sistema judicial por fin está demostrando que nadie puede estar por encima de la justicia por más poder que tenga.

@yohirakerman, akermancolumnista@gmail.com

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