Por: Hernán Peláez Restrepo

De todo

En apenas 24 horas me pude encontrar, como seguramente usted, situaciones reconfortantes en el fútbol y por supuesto de otra clase también. Viendo cinco juegos son varias las conclusiones o reafirmaciones. Pude apreciar los tres juegos en Colombia, el clásico español y el de Avellaneda entre Racing e Independiente.

Me quedó claro que en el fútbol sigue rigiendo un principio valido: “Mientras yo tenga la pelota y la haga circular entre compañeros, le resto posibilidades al rival”. Eso lo aplica el Barcelona, que se demora, tiene paciencia, va tejiendo la jugada y cuenta con sorpresa en Messi para llegar a zona de gol o de remate. Fue tanto así, que por momentos se veía al Real Madrid asustado, sin intenciones de salir a pelear la posesión de la pelota y menos, ejercer el llamado pressing.

Ópticamente dispone de más juego de conjunto el Barcelona y el otro pignora todo a la inspiración individual. Aunque ambos ejercicios funcionan, parece más fácil saber jugar en conjunto, lo que paradójicamente es más difícil.

En el Racing-Independiente hubo, como ocurre hace años en Argentina, más pasión y entusiasmo en los hinchas, mientras los equipos corretean sin pausa y con una entrega personal, que sirva para evitar las rechiflas y criticas. Jugar, lo que se conoce jugar y bien queda en segundo plano. Me alegró ver el momento de Teo Gutiérrez, delantero en punta, quien realizó estupendo pase gol y marcó un buen gol, después de haber disfrutado de más opciones.

En los juegos de la casa, el rendimiento de Equidad es espectacular. Figura arriba en la tabla de posiciones, se siente, es protagonista, y sin presión de afición, en vía de construcción, va demostrando la importancia de la continuidad. Porque el objetivo de Alexis García, su técnico, es conformar un equipo con identidad de juego y lo está logrando. De paso el Medellín, el goleado, no tiene ni cuerpo ni corazón. Desordenado, sin líder ni guía, jugando a lo que salga. Al menos así lo vi en esta caída estrepitosa.

Vi a un Santa Fe vigoroso, con entrega, con espíritu combativo, y al grupo de veteranos demostrando su calidad y capacidad. Dos golazos de tiro libre de Bedoya, cada vez más importante en el medio: la fortaleza bien paraguaya de Centurión, la viveza de Agustín Julio, los pases de Ómar Pérez y la movilidad de Galván. Santa Fe puede y debe reaccionar.

Once Caldas se estacionó en su puntaje, pero permanece arriba después de perder cuatro juegos consecutivos. Vi un América vibrante, fogoso, correlón.

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