Por: Cartas de los lectores

De un científico amenazado en Sucre

Mis ideas, convertidas en proyectos, buscan resultados pilotos para la consolidación del proyecto “Gran Polo Científico Agroindustrial y Agrobioenergético del Diamante Caribe y Santanderes”, proyecto que ya ha sido socializado ante los directivos de Colciencias, en mi calidad de proponente. Todo esto generó una serie de amenazas e intentos de homicidio contra mí.

Por ello, decidí encerrarme en un cuarto por 15 días, con miedo a salir a la calle. En ese momento, se presenta a mi casa un activista de derechos humanos, Juan David Díaz, con ocho escoltas y un carro blindado de la UNP, a atender mi caso. Me entrevistó una primera vez donde solo relacioné los hechos y al día siguiente repitió la entrevista informándome lo que debía decir; me pidió acusar al senador Fernández, a la Gobernación de Sucre y a los Urabeños. Yo le solicité ante periodistas presentes que ese video se presentara al presidente Santos solo si me asesinaban. Luego se hace un borrador de denuncia  y Díaz lo presenta con su cédula ante un juzgado. Luego me ofrece alojarme en su casa. Yo rechazo la propuesta y me dice que no me puedo ir porque ya lo había publicado en su cuenta de Twitter, sin mi autorización, dejándome como denunciante del grupo Urabeños. 
 
En seguida me alejé de él y le solicité ayuda a la doctora Íngrid Vergara, porque el activista Juan David había incrementado mi nivel de riesgo a través de dichas publicaciones y le indiqué que solo relacionaba los hechos de un señor que me acosaba con producir drogas ilegales con insumos del proyecto, que se hacía pasar por el grupo antes mencionado, pero no lo afirmé. El domingo 12 de abril me sorprende la publicación de El Espectador (“La odisea de un científico que terminó amenazado en Sucre”). Después de esta publicación, ha sido evidente el rechazo de la sociedad, el ataque de la prensa local (NotiSincelejo) donde se me relaciona con políticos de la región y supuestos jugosos contratos, para lo cual aclaro que ese contrato que mencionan fue administrado por Incubar Sucre durante convocatoria 523 de Colciencias y logré desarrollar una tecnología única que dio como resultado el proyecto en ejecución 2013000100022, a través de convenio de cooperación tecnológica con la Universidad de Sucre.
 
También me señalan sobre mis supuestas intenciones políticas. No me interesa ese campo, solo deseo equipos y materiales para cambiar al segundo departamento más pobre de Colombia con mis ideas. El senador Fernández me apoyó con algunos viáticos a Bogotá para presentar ante un panel de expertos de Colciencias. Ha sido el único apoyo financiero que he recibido. Solo me extrañó que no me brindó protección.
 
Solicito: 1. Proteger mi vida y la de mi familia. 2. Que se investiguen los hechos radicados en UNP el 19 de marzo. 3. Si no se garantiza mi participación como investigador principal de mis ideas, solicito apoyo de alguna ONG internacional para ser exiliado y de la forma en que pueda desarrollar mis ideas y proyectos en otro país.
 
 
Miguel Antonio Leyva Ricardo.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Cartas de los lectores

Se eligen gerentes de contratos

La “economía” del estudio en Colombia

Carta abierta