Por: Cartas de los lectores

De Uribe Vélez sobre una columna, y un no más a James y el Real

Uribe Vélez y una columna

A propósito de la columna de Salomón Kalmanovitz titulada “La cuestión agraria, de nuevo”, publicada el pasado 22 de mayo en El Espectador, nos permitimos hacerle llegar las siguientes correcciones:

Agropecuaria El Ubérrimo no es un predio único, tiene varios lotes de diferentes localizaciones geográficas y precios. Ninguno de los predios necesita hacer uso del puente urbano que sirve a un cruce nacional en la ciudad de Montería. La familia Uribe Vélez no tiene propiedades que se beneficien de dicho puente.

El autor ignora los altos impuestos y las contribuciones que estos predios pagan, con su pretendida tesis de derramarle impuestos confiscatorios al sector agropecuario.

El autor debería leer las escrituras, los folios de tradición, la sentencia C-077 de 2017 y el instructivo 09 de 2017 de las Superintendencia de Notariado y Registro, antes que repetir infundios. Ni Álvaro Uribe Vélez ni su familia han sido adjudicatarios de baldíos. Las adquisiciones a las que se refiere la Contraloría fueron baldíos adjudicados por el Estado antes de 1994 a terceros. Esas compras son legales y no constituyen acumulación ilegal por cuanto el Estado adjudicó estos predios antes de la Ley 160 de 1994.

Grave que el columnista asigne a la familia Uribe Vélez la propiedad de la finca Guacharacas, vendida a menor precio en los años 90, cuando fue destruida por la guerrilla. Y, en relación con el pariente mencionado, el autor lo condena por hechos que nunca le han imputado autoridades o terceros.

El expresidente Uribe, como lo ha reiterado en múltiples ocasiones, defiende la tesis de que los predios de uso agropecuario deben ser avaluados teniendo en cuenta un razonable potencial de explotación y no imaginarias cifras especulativas, que no se compadecen con la explotación real.

El expresidente Uribe ha sido enfático en que de ninguna manera renunciará a su vocación de empresario honorable del campo, con sentido social, y por motivo alguno dejará de oponerse al proceso castrochavista que avanza en Colombia, como lo buscan este tipo de columnas.

Oficina de Comunicaciones y Prensa de Álvaro Uribe Vélez.

Problemas reales

El peor problema de Colombia no es ni el proceso de paz, ni los paros, ni el clan del golfo. Según los medios de comunicación que permanentemente tratan el tema, es si James se va o se queda en el Real Madrid. ¡Qué problema tan grande! Ya nos tienen cansados con el cuentico este; es hora de que hablen de otra cosa, como si no hubiera más en qué pensar.

M. Cristina Quiroga. Cali.

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