Por: Daniel Pacheco

De vuelta al “Estado de opinión”

¿Manipuló y sobornó Álvaro Uribe, por medio de terceras personas, al testigo en su contra Juan Guillermo Monsalve? Desafortunadamente, la respuesta a esta importante pregunta parece haber dejado de ser un asunto judicial, una cuestión de hecho o un asunto periodístico. El futuro moral del expresidente y la legitimidad de la Corte Suprema de Justicia se libran ahora en la esfera pública, frente al “Estado de opinión”, donde, desafortunadamente, los que ya estaban convencidos de una cosa difícilmente cambiarán de parecer. Donde sólo crecerá la división.

Por estos días hay que tener omnipresencia para estar enterado de cada nuevo desarrollo del caso de Uribe. Literalmente de manera simultánea, en radio, prensa y televisión se hicieron esta semana públicas nuevas filtraciones de grabaciones, cartas, videos y entrevistas exclusivas con testigos involucrados en el caso de Uribe. Cada vez se suman nuevos personajes a una trama judicial que, si bien debía ser reservada, llevaba meses publicándose en las columna de Semana de Daniel Coronell.

Pero hasta entonces las entregas semanales permitían un espacio de reflexión y relectura para ponerse al tanto de quién era quién. Ahora, en un aluvión de información de menos de una semana —¿quién entendió siquiera la mitad del comunicado de 18 puntos que publicó el expresidente Uribe días antes de su rueda de prensa de media hora, y sus alrededor de 100 trinos desde que fue llamado a indagatoria?— han aparecido todos los días nuevos personajes, desarrollos, chismes y versiones.

Tenemos, por ejemplo, la aparición de María Mercedes Williamson, cuñada de Eduardo Pardo Hasche y suegra de Jaime Lombana, el abogado de Uribe. Pardo Hasche está en la cárcel condenado por el secuestro del papá de la esposa de Andrés Pastrana, y ahí conoció, por ser compañero de celda, a Juan Guillermo Monsalve, el hijo del antiguo mayordomo de la hacienda Las Guacharacas de Santiago y Álvaro Uribe. Williamson explica que Lombana estuvo en la misma sala con Monsalve porque ella le pidió a Lombana, como un favor de suegra, que fuera a visitar a Pardo Hasche para ver si lo podrían ayudar con un problema de salud. Esta es sólo una de las piezas para argumentar que hubo un complot para hacer parecer que Lombana buscó presionar a Monsalve, cosa que desmiente la cuñada de Pardo y la suegra de Lombana, el apoderado de Uribe. Fácil.

El expediente contra Álvaro Uribe es uno de los más delicados de la justicia posiblemente desde el del Proceso 8.000. Que la Corte lo haya filtrado con tanta prolijidad, primero a un periodista que tiene conocidas opiniones en contra de Uribe y ahora a diestra y siniestra, es la razón principal que reivindica la decisión de Uribe de “defenderse frente a la opinión pública”.

Y este es el terreno del expresidente. Su caso terminó ya, incluso antes de haber sido juzgado por el Estado de derecho, en la jurisdicción donde no hay verdad, donde no hay hechos: en el Estado de opinión. Y ahí puede que no pierda del todo Uribe, incluso si termina preso. Sin embargo, sí pierde el Estado de derecho, pierde la justicia, pierde el periodismo, pierde la reconciliación propuesta por Iván Duque y, en general, pierde el país.

@danielpacheco

 

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