Por: Ramiro Bejarano Guzmán

Decisión dudosa

DE ENTRADA HAY QUE ADVERTIR QUE si el alcalde Moreno es responsable de corrupción, merece correr la suerte de los delincuentes.

Eso hay que decirlo, aunque suene obvio, para que los falsos moralistas no digan que quienes tenemos reparos al proceder de la Procuraduría en cuanto lo suspendió provisionalmente, es porque defendemos la corrupción. Una cosa es que Samuel tenga que responder, lo que no está en duda, y otra que lo investiguen por corrupto y terminen sacándolo a codazos por omisiones nada convincentes.

Era más fácil tumbar al impopular alcalde, que sostenerlo en el cargo, después de que han ido cayendo en prisión no sólo su hermano, sino muchas otros vinculados al carrusel de la contratación. Por eso el peligroso procurador suspendió provisionalmente al burgomaestre, sólo que lo hizo con una providencia pegada con babas, que destila un tufillo prevaricador.

Todo lo que hace el procurador Ordóñez, inclusive cuando toma decisiones que la galería aplaude, le queda mal hecho. En el caso del alcalde Moreno, nos habían contado que la Procuraduría tenía indicios de su proceder corrupto, por haber recibido coimas a cambio de contratos. Pero de la noche a la mañana, al hacerse evidente que destituir al senador Iván Moreno perdió fuerza mediática cuando la Corte Suprema de Justicia lo metió a la cárcel, Ordóñez se apresuró a abrir la investigación contra Samuel, en la que todos creíamos iban a saltar sobornos de los Nule, pero resultó que a este locuaz y tinterillo procurador, en últimas le pareció que la falta mayor del alcalde consistió en no haber vigilado la ejecución de unas obras, que no le competía controlar.

Cierto es que el código disciplinario único autoriza suspender temporalmente al funcionario contra quien se abre una investigación. Pero esa suspensión no es automática, pues solamente procede si hay indicios que permitan suponer que de permanecer en el cargo el investigado, obstruirá la investigación, o que agravará la falta por la que se le investiga.

No pudo el procurador identificar cuál fue el motivo que le permitió concluir que la permanencia de Samuel en la alcaldía mientras es investigado, entorpecerá la investigación. Por el contrario, lo que reveló es que ha recaudado muchísimas pruebas, y que gracias a que nada le ha sido ocultado pudo abrir la investigación. ¿Cuál es el peligro, entonces, de permitir que Samuel continuara en el cargo, si la investigación no ha sido obstaculizada? Ninguno.

Menos tiene sentido asumir que un funcionario investigado por presunta omisión en el cumplimiento de sus deberes, va a insistir en su supuesta falta mientras se adelanta el proceso en su contra. Si la falta consistió en no haber actuado, ello no puede agravarse. Adicionalmente, la lógica lo que impone pensar es que si alguien es investigado por omitir un deber, durante el proceso en su contra intentará actuar para borrar la pretendida omisión.

Ordóñez necesitaba un golpe publicitario, porque él está pensando en que lo reelijan o en la jefatura del “laureanismo” que ejerce a sangre y fuego. Para ello en vez de acusar de corrupto a Samuel, que era lo que nos había anunciado, lo sacó a sombrerazos por no vigilar la construcción de obras públicas. ¡Qué paradoja!, todo eso lo hizo el procurador que no vio la podredumbre del gobierno de Uribe, frente a la cual aun hoy actúa con timidez sospechosa.

Lo cierto es que Ordóñez hizo moñona. Tumbó a Samuel para investigarlo, y hoy funge como alcalde en la sombra, gracias a que la alcaldesa encargada anunció que todo lo que ejecutará en su corta gestión lo consultará con el procurador, quien dicho sea de paso, está impedido para oficiar como avalista de una administración que investiga.

Adenda. Alicia en el país de los Nule. La exsecretaria privada de Uribe entregó en el Distrito contratos a los Nule y al suegro de uno de ellos, Horacio Mendoza; luego los recibió en la “Casa de Nari”; pero hoy ya no los conoce.

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