Deforestación, extractivismo y elecciones

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Pasada la Semana Santa, entramos en un crítico período de discusiones preelectorales. Se definirá quiénes serán los candidatos presidenciales. En la campaña, el tema ambiental deberá ocupar un lugar central. La importante participación de la juventud en la pirámide poblacional colombiana indica que son ellos los que decidirán —con su voto o su abstención— qué camino tomaremos y qué tan habitable y rica en agua, biodiversidad y ecosistemas naturales será la Colombia del futuro.

De Estados Unidos a Ecuador —dos procesos electorales recientes en países muy diversos de nuestro continente—, el tema ambiental estuvo en el centro de discusiones, planes y programas de los candidatos. Día por día, la propuesta y la gestión de aspectos relacionados con la dinámica ambiental toman mayor peso en la esfera política mundial. La relación entre ambiente y calidad de vida es cada vez más evidente y relevante.

Durante el siglo pasado, el mundo tuvo como paradigma dominante la ecuación mayor ingreso = mejor calidad de vida, donde el crecimiento económico y el producto interno bruto eran los indicadores de bienestar.

Hoy, las percepciones de las personas y los indicadores empiezan a cambiar. En Colombia, las luchas sociales y las confrontaciones políticas comienzan a tener como uno de sus ejes lo ambiental y la defensa del territorio. En el pasado, los de izquierda, derecha y centro se diferenciaban según su aproximación a la distribución del ingreso; hoy los temas ambientales deberán ser el eje de sus propuestas y diferenciación.

Ya son temas de gran controversia política: la conservación de los bosques o su transformación para la producción agropecuaria; las alternativas de extracción o no uso de recursos no renovables, minerales o hidrocarburos; el petróleo y el uso o rechazo del fracking, sus costos y beneficios. De otra parte, importantes grupos urbanos impulsan el manejo de la calidad del aire en las ciudades, el control de la contaminación y las medidas que encarecen y ponen impuestos a la compra y el disfrute del automóvil, algo que hasta hace pocos años era una aspiración y propósito no cuestionado por ningún consumidor. Otros motivos de controversia que definen posiciones políticas son el trazo de ciclorrutas, el manejo de las áreas verdes en las ciudades, el trato a los animales, su crianza y manejo, su uso como mascotas o para el consumo de carne.

La defensa del territorio y de la calidad de vida, frente al crecimiento a ultranza de la producción, genera procesos de organización social a escala territorial que llaman la atención de diversas organizaciones políticas que ven en ello alternativas para apropiar banderas políticas y partidistas. Amplios grupos de población tienen claras posiciones y argumentan la defensa del territorio y la calidad de vida, aun siendo conscientes de que negar opciones como la minería significa recibir menos recursos para educación o salud.

Hoy hay más información, el mundo está cambiando y también la forma de valorar la relación entre economía, calidad del ambiente y bienestar. Todos esperamos propuestas ambientales claras y comprometidas, para definir nuestra opción de voto. Esto es aún más crucial para los jóvenes, pues su futuro depende de su voto. Todos, pero especialmente los jóvenes, deben exigir compromiso y cumplimiento sobre temas ambientales a los candidatos y partidos políticos. Este será un asunto clave en las próximas elecciones.

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