Dejemos de hablar de Uribe

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El día en que Colombia deje de alimentar egos personales y se concentre en lo realmente importante, podrá salir adelante. Pero mientras sigamos pensando y hablando de todo cuanto suceda alrededor de una persona, en este caso, Álvaro Uribe Vélez, difícilmente saldremos de las malas, porque permitimos que otro nos distraiga y no le prestamos atención a la gestión de quienes tienen en sus manos las grandes decisiones en materia de políticas públicas.

Estoy seguro de que si no nos hubiésemos dejado distraer con el problema judicial que tiene al expresidente y exsenador Uribe en detención domiciliaria, el préstamo que se le hizo a la aerolínea Avianca no se habría podido ejecutar, porque la vigilancia y control político sobre la gestión del Gobierno Nacional no lo habrían permitido.

Si en verdad queremos que el gobierno del presidente Duque salga de la paquidermia y la pereza que tanto lo han caracterizado desde sus inicios, no podemos bajar la guardia, ni dejarnos distraer por lo que le ocurra a Uribe. A fin de cuentas, él tiene los suficientes recursos económicos para contratar abogados que lo saquen de los problemas en los que suele meterse por cuenta de sus imprudencias.

Lo que de verdad debería preocuparnos es la superación de la crisis que en nuestro país ha generado la pandemia del COVID-19, qué estrategias se van a diseñar para incentivar el empleo en Colombia, cómo evitar que la situación de orden público se salga de las manos, bajo qué parámetros se va a combatir la ilegalidad en las diferentes regiones de nuestro país, cómo se garantizará la conexión a internet en todo el territorio nacional para que nuestros niños y jóvenes no padezcan limitaciones en sus educación, etc.

Todo lo anterior debería ser motivo de preocupación y discusión en Colombia, porque son los temas que realmente nos pueden sacar de la lista de países tercermundistas que cuentan con un desarrollo precario. Ese que se puede notar cada vez que uno visita los municipios del Chocó, por ejemplo, la región más lluviosa del mundo, donde irónicamente sus municipios y veredas no cuentan con un servicio de acueducto las 24 horas del día.

Como también debería ser motivo de gran preocupación la crisis de la salud, que se rige bajo un sistema miserable, que otorga citas no para cuando se requiere, sino para dentro de 15 días después de la solicitud, y cuando la persona asiste al médico, que este se limite a colocarle el termómetro y el estetoscopio, para finalmente recetarle unas cuantas pastillas de acetaminofén.

Esto es lo que debe ser interés de los colombianos, no lo que va a pasar con Uribe, quien, con todo respeto, no es más que un ser humano como lo somos todos los que estamos de paso por este mundo. ¿Que tiene problemas? Por supuesto, suele suceder cuando no se tiene la lengua quieta, pero ante esto, los únicos que pueden ayudarle, son sus abogados, nadie más.

Lo que debemos hacer los colombianos del común, es mantenernos vigilantes ante las decisiones del presidente Iván Duque y sus ministros, con el ánimo de que la constante veeduría evite que este cometa errores y que lo que poco que hace, mientras no tiene los ojos sobre el telepronter, salga bien.

Puede que Álvaro Uribe sea un político importante en el país, pero no es el centro del país, ni el país existe gracias a Uribe. Dejemos que el resuelva sus problemas y dediquémonos a exigirle al primer mandatario, calidad en la gestión que realiza.

@sevillanoscar

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