Por: Cartas de los lectores

Del Banco Agrario sobre una columna

En la columna titulada “Bancamía, una flor en el desierto” (El Espectador, nov. 28, 2017), Cristina de la Torre hace referencia a los resultados, por cierto muy destacados, de Bancamía, generando un paralelo con entidades del Estado, entre ellas el Banco Agrario de Colombia, que en realidad menoscaba la imagen y gestión de esta institución que lleva 18 años de labores ininterrumpidas, trabajando en favor de los campesinos y de la ruralidad del país, por lo cual me veo en la necesidad de hacer las siguientes precisiones:

— Para empezar, es importante que tenga presente que los recursos del crédito a Navelena fueron recuperados en su totalidad el pasado 13 de octubre pues, como lo sostuvimos desde un comienzo, estos estuvieron garantizados en todo momento, no solo porque la acreencia siempre estuvo reconocida y contó con las garantías suficientes, sino porque el banco realizó desde el primer día todas las acciones legales para reclamar su pago ante el deudor. Así, luego de que Cormagdalena liquidara el contrato con Navelena nos fueron girados, a través de la Fiduciaria de Occidente, $156.894 millones (correspondientes a $120.000 millones de capital prestado y $36.894 millones de intereses corrientes y de mora).

— Según los estatutos del Banco Agrario de Colombia, el 70 % del crédito debe estar destinado al sector agropecuario, porcentaje que cumplimos e incluso superamos. La cartera a la fecha es de $13 billones, de los cuales $9,5 billones corresponden al sector agropecuario y rural, y $5,2 billones están concentrados en pequeños productores. Todo lo anterior, en cabeza de 1’050.000 clientes, de los cuales 850.000 son pequeños productores, quienes este año tuvieron un crecimiento del 45 % en el número de operaciones desembolsables al pasar de 207 mil a 301 mil.

— El otro 30 % de nuestros créditos se destina a proyectos de distintos sectores de la economía, buena parte de los cuales se orientan a las entidades territoriales e impactan positivamente el desarrollo rural y agropecuario del país, como recuperar la navegabilidad del río Magdalena, sin que ello signifique que se esté desfinanciando al campo, ni que los recursos se estén feriando entre políticos y mafiosos, como la columnista tan temerariamente lo afirma.

— Contamos con un Modelo de Atención y Relacionamiento, gestionado a través de asesores móviles, quienes este año han efectuado 156.823 créditos por valor de $1,1 billones, contribuyendo a la bancarización e inclusión financiera de más colombianos mediante la atención directa en fincas, veredas y muncipios de todo el país, con todo nuestro portafolio de productos y servicios.

— Igualmente, reforzamos nuestro Programa de Educación Económica y Financiera, gracias a lo cual pasamos de capacitar a 21.500 consumidores financieros en el 2016 a 750.000 este año.

—El Banco Agrario está liderando la recuperación de la presencia del Estado en el territorio, a través de la apertura de 35 oficinas tradicionales y 96 oficinas extendidas bajo el modelo Banco Agrario más Cerca, en asocio con las redes de corresponsalía. Así, al cierre de este año, el país contará con un total de 760 sucursales y las 96 BAC + Cerca de las cuales 42 están ubicadas en zonas de construcción de paz.

— También nos hemos comprometido con la construcción de paz, mediante la financiación de proyectos productivos a personas calificadas como población Víctima del Conflicto Armado, que tienen a la fecha una cartera acumulada de $1,6 billones. Adicionalmente, hemos bancarizado a 11.056 familias beneficiarias del Programa de Sustitución de Cultivos Ilícitos y a 11.238 reincorporados a través de las Cuentas Paz.

Luis Enrique Dussán López. Presidente, Banco Agrario de Colombia.

 

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