Por: Cartas de los lectores

Del CD sobre una columna, y una carta de los lectores

Del Centro Democrático sobre una columna

Ante la columna de Cecilia Orozco en El Espectador el pasado 21 de junio, titulada: “Aprovechando la sangre”, nos permitimos enviarle las siguientes correcciones:

Falta a la verdad la señora Orozco en su columna al decir que “el senador intolerante fue descubierto en su afán de aprovechar el miedo que genera el terror, pecando por autoenviarse lo que quería decirle a Santos”. El trino, publicado en la cuenta de Twitter @AlvaroUribeVel el 18 de junio con la captura de pantalla de un mensaje de un empresario sobre la situación del país, es completamente cierto.

La captura de pantalla de ese mensaje se le hizo llegar al expresidente Uribe para su publicación, pues desde hace varios meses el exmandatario no usa WhatsApp sino mensajes de texto. Por lo anterior, no da a lugar la afirmación que por tener el fondo verde, el mensaje lo escribió el expresidente Uribe, quien simplemente publicó la imagen que recibió.

Igualmente, el trino se quitó porque el empresario pidió no publicar su nombre, seguramente, por el temor a las represalias de un Gobierno que —está demostrado— ante las críticas, persigue.

Más aún, para despejar cualquier tipo de dudas, el 20 de junio en horas de la mañana, tal y como fue divulgado por varios medios de comunicación, el empresario Jhonatan Guberek reconoció que el mensaje sí era de su autoría. Deja mucho qué pensar la verdadera intención de la columnista cuando publica un día después su columna diciendo que “descubrieron la trampa y le enrostraron la farsa”.

Comunicaciones y Prensa del Centro Democrático.

Indefensos

Tan solo en buenas intenciones quedaron los propósitos de unos representantes a  la Cámara del Congreso que buscaban atajar arbitrariedades que, por permisiones y ambigüedades en la redacción del Código Nacional de Tránsito,  permitían abusos de autoridad e indefensión del ciudadano ante las autoridades de tránsito.  Su proyecto, faltando un debate para ser ley,  lo hundió la plenaria del Senado.

Desamparados ante una inmovilización vehicular injusta;  imposición de comparendos arbitrarios por falta de señalización en las vías e inutilización de zonas de parqueo cuando al agente se le ocurre determinarlas son, entre otras,  las acciones que ese proyecto pretendía reglamentar.

Ojalá conozcamos sólidos argumentos de tipo legal y procedimental  que conllevaron al hundimiento del proyecto y que los motivos no hayan sido por causas de índole político o económico.

Francisco Javier Cajiao. Bogotá.

Envíe sus cartas a lector@elespectador.com.

 

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