"Yo imito, no ridiculizo a los personajes": Hugo Patiño

hace 7 horas
Por: Antonio Casale

Del fútbol moderno y Colombia

Se está privilegiando el juego ofensivo en el fútbol del mundo y el gran ganador es el público. Marcadores como la derrota 4 a 3 del Arsenal, la victoria 3 a 1 de Manchester a Chelsea, los 8 goles del Barcelona y los tantos que marca el Madrid frecuentemente, dan cuenta de ello.

Por un lado, los grandes marcan más diferencia, pero por otro, los equipos se preocupan más por atacar que por establecer equilibrio en la mitad. Eso a algunos los asusta, a otros les gusta, pero en Colombia no se puede malinterpretar.

Una cosa es buscar el arco contrario, embolatar al rival en su propia área causándole problemas a través de la posesión del balón y de la presión, y otra muy distinta es lo que se ve en la mayoría de equipos en Colombia. No se regresa bien cuando se pierde la pelota, no se establece peaje en la mitad del campo, no se fundamenta a los volantes centrales para que se adapten al fútbol moderno que indica que ellos no sólo deben quitar bien el balón, sino que tienen que entregarlo bien. No se fundamenta a los laterales para que también ejerzan la doble función, salir al ataque pero sin olvidarse de que su primera tarea es marcar. Además, el fútbol del mundo exige despliegue físico que permita jugar a gran velocidad, pero al mismo tiempo con precisión.

No se confundan, en Colombia estamos viendo una buena cantidad de goles, muchas opciones de ataque, pero son más producto de lo anteriormente expuesto que de la aplicación correcta de lo que se ve en el concierto del fútbol mundial. Hay equipos como DIM, Caldas, Nacional, Quindío o Tolima que lo intentan, y cuentan con jugadores para ello, pero la verdad es que estamos lejos, y no son los entrenadores los culpables.

Lo verdaderamente preocupante es que los entrenadores de primera división están recibiendo jugadores que no vienen bien fundamentados para las exigencias del fútbol de hoy. Y no es responsabilidad de ellos, es de quienes los forman. A partir de allí podemos preocuparnos aún más por el futuro, porque hoy contamos en mayores con una generación que pasa por su mejor momento en el mundo y de la que esperamos mejores cosas de cara al mundial, pero lo que viene después, se ve negro. Qué bueno sería que los señores encargados del fútbol infantil, aficionado y de ligas se preocuparan menos por el poder y más por formar buenos jugadores, porque a este paso, hasta a ellos se les va a acabar el negocio.

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