Del transporte de pasajeros en Neiva

Tengo entendido que el servicio de transporte masivo de pasajeros, ya sea urbano o interdepartamental, es una delegación que el Estado concede a los transportadores cuando éstos lo solicitan y aceptan las condiciones impuestas por la Constitución y las leyes.

Esta concesión no da derecho a pedir lo que no les corresponde e imponer sus ambiciones. El alcalde municipal de Neiva, Huila, no tiene por qué doblegarse a las exigencias de los transportadores, así le hayan aportado para la campaña que lo llevó al cargo. Está bien que les agradezca, pero está mal que tenga que cumplirles órdenes, afectando a otros que luchan por sobrevivir. El gobierno municipal tiene que actuar con prudencia y equidad haciendo uso de la autoridad que le conceden la Constitución y las leyes. Las preferencias empañan la trasparencia con que debe actuar el alcalde; de no ser así, crea la idea de que no se beneficia el que está por fuera de la rosca. Cómo es posible que se imponga una norma que va en contra de un medio de transporte rápido como es el de las motos, que en parte soluciona el desempleo en el área del municipio. No debe actuar presionado, al decidir hay que hacerlo con la suficiente entereza y con las normas en la mano para defender la vida, la honra y los bienes de sus habitantes. Somos un país con cierto grado de descentralización, lo digo así porque todavía el gobierno central encuella al municipio, pero éste debe aprovechar el grado creciente de convivencia.

Los transportadores le pidieron subir el pasaje y lo subió, quedando más caro que en algunas rutas de Bogotá, pero no cumplen las exigencias mínimas como son: mantener los buses en buen estado para el servicio, hacerlos lavar por dentro; muchos de éstos están con la cojinería suelta, cuando frena el bus, el pasajero se sale del asiento, algunos de los buses están tan viejos que el timbre ya no suena y el conductor está cegatón porque se pasa por encima de todos los huecos. La mayoría de los conductores parecieran que nunca se bañan, no se afeitan, tienen un vocabulario de camionero, parece que se desayunaran con alacranes azules. Se estacionan a esperar pasajeros en lugares no autorizados para tal fin. Se ponen de ruana las vías, aprovechan que no hay señalización, violan los semáforos y siempre arrancan en amarillo. Aceleran el bus cuando el peatón está cruzando la calle. El alcalde tiene que hacer cumplir las normas de tránsito y no dejarse manosear. Ojalá el nuevo secretario de Tránsito señalice las vías y corrija tanto desorden.

 Miguel Ángel Álvarez. Neiva.

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