Por: Iván Mejía Álvarez

Demasiado lento

El presidente de la Federación Colombiana de Fútbol anunció que después del sorteo del Mundial Sub-20, en Cartagena, se iniciaría una intensa campaña publicitaria para convocar a los aficionados, concitar la atención del público y despertar los sentimientos de nacionalismo que son básicos para el éxito del torneo.

No ha pasado nada. El sorteo fue a finales de abril y hasta ahora no hay un aviso, un comercial o una cuña. El Mundial sigue sin arrancar a nivel nacional y todo parece diluido en el tiempo, como si todo dependiera de la entrega de los estadios, como si todo estuviera listo, cuando todavía quedan muchísimos temas por resolver.

Tampoco aparece en público Fernando Panesso, el enlace entre el Gobierno y el Comité Organizador Local, y las noticias siguen brillando por su ausencia. Siempre que el periodismo logra hablar con ellos, con Bedoya y Panesso, queda la sensación de que lo tienen todo controlado, que hasta el más mínimo detalle se encuentra bajo control, y resulta que no es así, que todavía quedan muchos temas en materia organizativa que están sueltos.

Sería bueno que arrancara la campaña publicitaria y que el material informativo para los medios comience a inundar los espacios. Sí, sería bueno. Tampoco hay muchas noticias del equipo que esta preparando Lara. El cuento del “apoyo sicológico” que vendió Bedoya para ratificar al técnico contra la lógica y la razón, no se ha visto por ninguna parte. Lara sigue rodeado de los mismos con las mismas, no admite que nadie le ayude, batalla contra molinos de viento, se le nota solo y ausente, carece del apoyo popular y, en medio de su terquedad y arrogancia, no hace nada por conquistar un público que sencillamente no le cree. Él y su reducida guardia pretoriana, incluidos sus periodistas de cabecera, caminan rumbo al abismo y en su caída arrastran el campeonato hacia el fracaso. Esto, lamentablemente, a Bedoya tampoco le importa.

Todos desearíamos ver más acción, más cosas concretas, menos promesas, más hechos positivos y no promesas incumplidas. Todos desearíamos que el campeonato sea un éxito en lo organizativo y que la selección funcione. Sin embargo, hoy son más las dudas que las realidades.

Si los dirigentes no lo recuerdan, faltan dos meses y medio para que arranque el Mundial. Parece mucho tiempo, pero cuando hay tanto por hacer, es poco.

 

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