Por: Marcelo Caruso A.

Democracia participativa y conflictos socioambientales

El editorial del 23 de diciembre de El Espectador cuestiona la contradicción entre las consultas populares, que por amplias mayorías han negado la explotación minero-energética en sus territorios, y las declaraciones del presidente sobre su “ilegalidad”.

En el fondo se expresan dos tensiones: democracia representativa y/o democracia participativa directa; y centralismo y/o descentralización. De ellas se desprenden dos interrogantes a resolver: 1- quiénes y cómo deciden sobre el “uso del suelo”, debate que oscila entre la protección ambiental con producción asociativa, y la garantía de la propiedad privada empresarial; y 2- quiénes y cómo deciden sobre un subsuelo público, de propiedad del Estado, pero integrado con el suelo como un único ecosistema. Frente al desinterés del gobierno de defender los intereses colectivos de la sociedad, son los campesinos de áreas rurales, quienes en defensa de su tierra salen a exigir sus derechos.

La constitución del 91 ya tenía un definido espíritu a favor de la descentralización y autonomía territorial, en cuyos espacios se desarrollaría la democracia participativa. Sin embargo, la trampa venía en el falso conflicto entre suelo y subsuelo, que en el desarrollo legislativo revirtió la carga en favor del centralismo fiscalista, las locomotoras, y la democracia representativa. Hoy subsuelo mata a suelo, la Nación subordina al territorio, y el desarrollo mata la participación, todo surgido de la lógica irracional de un metabolismo productivo que mal regula la relación entre la naturaleza y la sociedad.

Las consecuencias llevaran al aumento de los impactos medioambientales irreversibles y a la persistencia de la desigualdad generada por una democracia de élites que no quiere, y cuando quiere no puede, controlar un extractivismo desarrollista que vive de exenciones tributarias y favorece la concentración de la riqueza. Por eso, el 2014 será un año de crecientes conflictos socioambientales, que por su equivocado manejo tenderán a escalarse hacia formas violentas, como ya lo anticipan los casos de los valiosos líderes ambientalistas asesinados en el Tolima, que junto con los crecientes desplazamientos y homicidios por cuenta de la minería ilegal, están generando estadísticas similares a las de los asesinatos de líderes de víctimas reclamantes de tierras. El nuevo y el viejo botín del conflicto armado están siendo repartidos a tiros, mientras que la revictimizada población civil sigue siendo excluida de toda participación democrática directa, la única que sin acudir a la violencia, puede resolver problemas. Feliz debería estar el gobierno que sean los pobladores de estos territorios los que se dispongan a ponerle orden a estos procesos extractivos, tanto ilegales como legales, pues son los únicos que podrían generar un control democrático sobre tan complejas y conflictivas realidades. El argumento oficial es que a mayor explotación de la naturaleza, más regalías y más recursos de inversión para garantizar derechos económicos y sociales a la población. Si esa fuera la lógica, que es la que defiende y aplica el gobierno de Ecuador, pero sin exenciones tributarias y con plenas libertades para quienes lo cuestionan con válidas razones, el debate giraría alrededor de la dimensión de los impactos medioambientales y de la posibilidad real de manejarlos en forma sustentable, que no es lo mismo que sostenibles, sin generar daños irreversibles para las generaciones futuras. Como esto aún no sucede, será necesario profundizar la formación y el debate social y político, hasta que logre tomar formas de poder constituyente. Se requerirá de informadas audiencias ambientales y consultas previas, de derechos laborales en las empresas extractivas, de respetar el ejercicio del derecho a la participación de las poblaciones afectadas, para que los conflictos del conflicto armado no terminen minando el proceso de construcción de la paz. Está en nosotros la posibilidad de cambiar el rumbo.

 *Marcelo Caruso A

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2013-12-30T23:00:00-05:00

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