Demócratas de todos los matices: ¡uníos! (II)

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Continuamos tratando el pulso entre opción autoritaria y opción democrática. Ambas opciones están en agitación temprana. Se requiere actuar con anticipación estratégica. Necesario organizar el juego de la opción democrática en el primer semestre de 2021. Ello comienza por la decisión de ser razonables, es decir, por entender que ninguna candidatura o sector puede triunfar con sus solas fuerzas. Se necesita la confluencia, no una pequeña confluencia sino una a gran escala...

Varios analistas concuerdan en que las fuerzas democráticas progresistas podrían conformar cuatro (4) grandes agrupamientos y definir cada uno una fórmula presidencial: 1. Agrupamiento de fuerzas de centro alrededor de Sergio Fajardo. 2. Agrupamiento Verde y afines. 3. Agrupamiento liberal social-demócrata. 4. Agrupamiento de Colombia Humana-UP, Polo Democrático y otras fuerzas de centro y de izquierda con Gustavo Petro.

Pero no está claro todavía si realmente tales agrupamientos se conforman de la manera descrita o de otra, entre varias posibles (ver La Silla Vacía, 12.11.20; Semana, 29.11.20; Ariel Ávila, YouTube, 09.12.20; Pineda Ruiz, Las2Orillas, 17.12.20; Yann Basset, Razón Pública, 21.12.20; Gómez Polo, El Espectador, 03.01.21), ni por cuál de los medios posibles decantarán la pluralidad de aspiraciones a su interior (acuerdos, encuestas, consultas). Sintomático sí es que todos están llamando a formar coalición, aunque no parece que cada uno en su “amplitud” tenga en cuenta a todos los demás sin condiciones ni vetos…

El nombre para la vicepresidencia también debe ser materia de acuerdo, ello forma parte de la vía para articular fuerzas. En hipótesis habría procesos de definición interna en cada agrupamiento y luego una gran consulta alternativa entre las tres o cuatro fórmulas que logren cristalizar.

Esa consulta última podría darse el día expresamente dedicado a consultas en la agenda de la Registraduría (se concerta con los partidos), o tomando en cuenta los resultados de las parlamentarias (marzo 13), o dejarla para que opere en primera vuelta (mayo 29) con el compromiso de que los no ganadores rodeen en segunda vuelta (junio 12) a la fórmula más votada. Al respecto se podría decir que la confluencia general mientras más temprano cuaje, mejor, por cuanto más tiempo habría para la campaña conjunta, más tiempo para persuadir al país sobre la bondad de la fórmula escogida, más tiempo para superar prejuicios…

A la par con la inquietud por la definición en materia presidencial, crece la referente al asunto parlamentario. Igual que muchos, estoy convencido de que ese es un elemento clave de la estrategia hacia un gobierno en condición de cumplir sus propósitos de cambio. Difícil resulta el desempeño de un gobierno sin mayorías parlamentarias, ellas se consiguen por fuerza propia y/o por alianzas programáticas transparentes.

Todas las precandidaturas de sectores democráticos expresan que la coalición que se busca no es una mera operación mecánica, o repartición burocrática a la usanza tradicional, sino un real y serio compromiso programático. Repasando las trayectorias públicas y los relatos actuales de los 16Pre se encuentran puntos de gran relevancia que los aproximan.

Entre ellos: la paz completa o total orientada a superar la multiviolencia; el Estado de derecho en su forma republicana, pluricultural y plurirregional; la expansión de la economía productiva con inclusión social y cuidado de la naturaleza; el cambio en la política frente a cultivos de coca, tráfico y consumo de estupefacientes; el pacto ético por la vida, la transparencia, lo público y la pluralidad; la democracia paritaria para la inclusión plena de las mujeres; la prelación a los jóvenes en educación y empleo; los derechos de opciones sexuales y minorías; la autodeterminación y la integración continental en un mundo multipolar…

Peleas notables vienen dando las y los pre, con variados énfasis, en estos temas básicos. En tres palabras se puede sintetizar el horizonte programático común de la opción democrática de poder y de gobierno: ¡vivir, buen vivir, convivir!

Referentes comunes de inspiración programática se consideran los acuerdos de paz, las banderas sociales del 21N, las recomendaciones de la Misión de Sabios, la experiencia de gobernabilidades independientes innovadoras en departamentos, ciudades y pequeñas poblaciones, las aportaciones del mundo de la cultura que alimentan un fresco sentido (ethos) de lo que es humano, justo y digno…

Los impactos devastadores de la pandemia hacen que en las propuestas programáticas la recuperación económica y la atención a los déficits sociales ocupen el primer lugar... Continúa próxima semana.

luis.sandoval.1843@gmail.com

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