Demócratas de todos los matices: ¡uníos! (III)

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Observaciones finales sobre el pulso entre opción autoritaria y opción democrática.

La aproximación de los demócratas de todos los matices (centro, izquierda, incluso derecha) se da hoy en el país porque todos de alguna manera hemos sido víctimas del autoritarismo, el belicismo y la simulación del bloque en el poder. Todos somos responsables de la respuesta a esta situación inaceptable e insoportable.

“La lucha política reducida a su mayor simplicidad y a su elemento fundamental, no consiste sino en la competencia entre aquellos que están casi totalmente satisfechos del orden existente y que, por lo tanto, quieren conservarlo, y los insatisfechos con este orden que, en consecuencia, quieren cambiarlo” (Duverger, 1970).

Si nos une la tragedia y la lucha por superarla ¿por qué separarnos a la hora en que se requiere ser alternativa de poder y de gobierno? En  el mundo alternativo, político y social, está en ciernes la extraordinaria posibilidad de un sujeto político plural de transformación. Claramente existe la percepción de un ellos autoritario y un nosotros democrático, y también de que se agotó el tiempo de ellos y llegó el tiempo de nosotros.

El pulso tendrá que llegar a una definición en el marco de un legítimo juego de pluralidad. La lucha democrática frente al autoritarismo no puede encasillarse y descalificarse como polarización. Entre autoritarismo y democracia no hay un centro salvador. Sin vacilación, la opción preferible es la democrática, superando sabiamente algunos estilos personales.

La alternancia es normal en democracia: hoy gobiernan los conservaduristas, mañana los progresistas… Lo estamos viendo en USA: después de los republicanos, luchando, uniéndose, llegan los demócratas, Bernie Sanders incluido…

Colombia, como otros países de América Latina atraviesa una circunstancia particular que es preciso asumir claramente: el ascenso de la protesta social que por su amplitud y fuerza logra incidir en la política y aún determinar el curso de la misma. En Chile ese ascenso condujo al camino constituyente por el cual avanza con enorme expectativa ese país.

Aquí no puede la opción democrática establecer su estrategia para la coyuntura electoral 2021-2022 sin contar con el movimiento social. El movimiento social también es, debe ser, actor convocado y convocante de la gran confluencia. Sus banderas, su accionar colectivo, su sentir de mayorías inconformes, su voluntad de transformación, tienen que verse reflejados en programas, candidaturas y listas.

Los trabajadores, las mujeres, los jóvenes, las etnias con sus demandas propias son actores claves. La CUT, por unanimidad en su Comité Ejecutivo, acaba de decidir que participará abiertamente en la búsqueda de la unión para la victoria. Solo asumiendo el formidable despertar del 21N nos colocamos en camino de superar la crisis de representación.

Colombia está en medio de una transición turbulenta, no solo de la guerra a la paz, sino de una república elitista, inficionada de corrupción y de violencia, república mafiosa que colapsa, a una república genuinamente democrática. Estamos en el momento estremecedor en que aún no muere lo viejo y aún no nace lo nuevo.

Esa compleja transición necesita la dignidad y la fuerza de un proyecto político audazmente amplio. Esa tarea histórica no la puede cumplir solo el centro o solo la izquierda, la confluencia de ambos campos es necesaria como expresión de una verdadera alianza por el cambio según expresión de Antonio Navarro.

Coaliciones de izquierda (Portugal), o de centro e izquierda (España), surgidas de impactantes procesos de inconformidad ciudadana, adelantan experiencias exitosas de gobierno democrático. Ahí está el libro de Daniel Bernabé, Distancia del Presente, que narra la nueva transición que, ahora mismo, ocurre en España, liderada por la coalición PSOE-UNIDAS PODEMOS.

No puede ser que el pulso entre opción autoritaria y opción democrática se incline otra vez a favor de la primera… Colombia merece, necesita, espera salir de la UCI a donde la condujo la pandemia derechista de Uribe-Duque-Trump… Lo que sembremos en 2021, eso cosecharemos en 2022.

Juntos criticamos, juntos proponemos, juntos marchamos, juntos soñamos, juntos seremos gobierno. Por ello no está fuera de lugar apelar a un paso de sentido común como este: Demócratas de todos los matices: ¡uníos!  Fin del tema.

luis.sandoval.1843@gmail.com

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