¿Derrota de un “golpista civil”?

Muchas autoridades se equivocarían devaluando el llamado “golpe militar” hondureño.

Pasados los días, se sabe que el incumbente Zelaya habría intentado violar la Constitución hondureña en beneficio propio, contando con la complicidad del Ejército. Pero un referendo potencialmente reeleccionista en favor de Zelaya, cuya ejecución había sido declarada ilegal por el Poder Judicial de acuerdo con el Legislativo, no halló cómplices entre los militares, viéndose forzado Zelaya a destituir a su comandante. Ocurrido lo cual, los militares, aupados por los poderes constitucionales legítimos, decidieron deponer al Presidente y reemplazándolo no por una Junta Militar sino con un civil a la sazón presidente del Congreso hondureño, el ciudadano Roberto Micheletti.

En principio este es el guión. Pasadas las horas, se confirma que las fuerzas armadas hondureñas han dado un golpe de mano militar para restaurar el imperio de la Constitución en ese país, de lo que han dado fe acompañando la elección del civil Micheletti. No se entendería que un “golpe militar” terminara de esta forma, porque la cartilla obligaría al nombramiento de una junta militar que asumiera el Poder Ejecutivo cerrando al Legislativo y apresando a las Cortes. No ha sido este el caso de Honduras hasta hoy y no debía serlo mañana a pesar de que tantas autoridades extranjeras estén de acuerdo en lo contrario.

Por esta razón, puede ser que en Honduras haya ocurrido una reacción militar para defender la Constitución de un golpe civil que iba a ejecutar Zelaya a su favor muy personal. Con otras palabras, que la milicia hondureña habría actuado en defensa de la civilidad constitucional en contra de las pretensiones autócratas del incumbente. No resulta traído de los cabellos calificar así la intentona del presidente en ejercicio, porque la Constitución también puede ser derrotada “a golpes” por civiles que, como Zelaya, deciden ajustarla a sus intereses personales argumentando de paso que las decisiones de las Cortes avaladas por el Legislativo no tienen valor, porque los jueces, actuando bajo la ley, estaban desconociendo la voluntad del pueblo. Olvidando dolosamente que es el pueblo el que diseña y aprueba las leyes.

En Honduras una intentona de Golpe Civil aupada por un autócrata reeleccionista, habría sido bloqueada por la acción conjunta de los otros dos poderes constitucionales a cuya protección habrían acudido las fuerzas armadas. Téngaselo en cuenta mientras vamos poniendo nuestras barbas en remojo...

 Bernardo Congote. Bogotá

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