¿Qué se sabe de la recaptura de Aida Merlano?

hace 2 horas
Por: J. William Pearl

Descomposición

El asunto más importante que enfrentaba Colombia era la lucha armada contra las Farc. Dicho asunto se resolvió luego de que el presidente Santos negociara su fin como guerrilla y las Farc hicieran la dejación de las armas. Ahora Colombia vive un periodo de transición el cual no es fácil entender en toda su magnitud; muchos crecimos en medio del conflicto, el cual acababa con la tranquilidad en pueblos y ciudades. ¿Podremos como sociedad enfrentar el nuevo reto que es la corrupción?

El narcotráfico sigue impactando muy fuertemente a Colombia y después de la paz arreció bastante, pues está en manos cada vez más violentas. El narcotráfico aporta dinero para elegir gobiernos, tanto locales como departamentales, lo que facilita el lavado del dinero mal habido. Este en su mayoría está saliendo de la economía colombiana, al ser manejado ahora por narcotraficantes foráneos, en parte por tal razón el dólar está tan alto, pues por muchos años estuvo más bajo el precio de la divisa. El narcotráfico genera corrupción en zonas apartadas en las que no solamente existe la presencia del Estado y donde los narcotraficantes son la ley, como antes lo fue la guerrilla.

Es claro que el narcotráfico genera corrupción, afectando entre otras muchas actividades la financiación de campañas políticas. Una vez sus candidatos triunfan, estos se dedican a lavar el dinero y saquear las arcas públicas generando una mayor desigualdad. Poco o nada les importa la salud y la educación, pues sus intereses son otros.

Colombia tiene que enfrentar el flagelo de la corrupción. Ese es un problema enorme, que no verá fácil solución, tomará un tiempo largo remediarlo, pero Colombia ya arrancó. Según publicó el diario Portafolio: “En el Índice de Percepción de Corrupción (IPC) 2018 de Transparencia Internacional, el país cae de 37 a 36 puntos sobre 1000 y desciende del puesto 96 al 99 entre 180 países cubiertos por la medición”.

Por ese camino no llegaremos nunca a ser un país transparente, algunos pocos hacen el nefasto trabajo y roban a los jóvenes la oportunidad de formarse, son unos canallas y lo saben.

Vienen las marchas este jueves y uno se pregunta si a Colombia le pasará lo mismo que a Chile, es decir, destrucción de bienes públicos y privados. La corrupción hace que la educación no sea la que podría ofrecer el país. Creo firmemente que las protestas sobre ese asunto no deben ser contra el Gobierno, más bien contra los corruptos, que son pocos, pero el daño que hacen a la sociedad es enorme. El robo a la educación es un perjuicio que se hace a todos los ciudadanos, pues difícilmente la economía crece y por ende el mercado de los pequeños y grandes empresarios es tan mediocre.

Como sociedad, debemos enfrentar la corrupción desde un punto de vista objetivo, no destruyendo, pues poco es lo que se logrará a las malas y lo que requiere la juventud es educación, no destrucción. Existen otros intereses de las personas que buscan acabar con la ciudad, pero ojalá las personas jóvenes no caigan en ese error, pues puede ser un distractor de lo que en verdad necesitan, educación para todos.

P.D. Yo no sé nada de inteligencia, pero si capturaron en Colombia a quienes fomentaron los desórdenes en Chile antes del paro y los expulsaron las autoridades, muchos de ellos entrarán ilegalmente de nuevo. ¿No hubiera sido mejor soltarlos después del paro?

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2019-11-19T00:00:00-05:00

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