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hace 3 horas
Por: Iván Mejía Álvarez

¡Desconfiad, desconfiad!

Aprender a desconfiar siempre de los títulos rimbombantes, de los epítetos y calificativos altisonantes, es una de las máximas del periodismo. Esos adjetivos grandilocuentes esconden alguna mentira piadosa o van cargados de zalamería o fantasía. Y en el fútbol sí que es verdad que detrás de esos nombres sonoros hay algo que no encaja.

El periodismo muchas veces es liviano y generoso en el calificativo. En algún momento la prensa española llamó a los jugadores del Madrid como Los Galácticos, cuando lograron reunir en una plantilla construida a punta de talonario a Beckham, Figo, Zidane y Ronaldo. Ese equipo, ensamblado a fuerza de desembolsar millones, estaba destinado a ser campeón . Y efectivamente fue un campeón del marketing, pero en fútbol fue poco lo que rindió, pues terminó siendo un espejismo. Y tuvo un mal final, con problemas de disciplina como en el caso de Ronaldo, con mucha vitrina en las revistas de la moda y el corazón como Beckham, peleados con los técnicos y el mismo club como el lusitano Figo.

Los ‘galácticos’ aburrían y terminaron siendo odiados hasta por sus mismos hinchas, y para poder revalidar títulos, el Madrid tuvo que ir saliendo de ellos, rebajando costos y encomendándose a nuevos proyectos.

Con la contratación de Thierry Henry, hace un año, la prensa de Barcelona quiso emular a la madrileña y bautizó la conjunción de Ronaldinho, Messi, Eto’o y  Henry como ‘Los Fantásticos’. Otro fiasco. Un titular al viento en un momento alegre y un fracaso a la hora de la verdad. Nunca estuvieron los cuatro en la cancha. Ronaldinho hace ya largo rato abdicó de su trono, Eto’o se lesionó y cuando volvió nunca fue el mismo, Messi es el único que respondió siempre que jugó, pero pasó mucho tiempo en el dique seco, mientras Henry fue un fiasco en su producción.

Desconfiad, desconfiad siempre de los adjetivos, de los calificativos.  El Fenómeno, como le decían a Ronaldo, terminó con las rodillas rotas y andando con travestis. Ronaldinho, El monstruo sideral fue calificado por los médicos como un señor “no apto para jugar al fútbol competitivo” por su grasa y las secuelas que dejaron sus madrugadas de licor.

Mensaje especial para los  hinchas de Santa Fe: detrás de ‘La Ferrari’ existe una aviesa intención de burla y mala intención. Les advierto desde ahora: ¡desconfiad… desconfiad!

 

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