Por: Mario Morales

Descontento y progreso

Crece el desencanto. Y preocupa. Porque nos convencimos a la fuerza, con el fracaso de los demás modelos, de que la democracia era el sistema político por excelencia.

Pero la confianza, por lo menos con respecto a la democracia aplicada, a esa que vemos representada a diario en las calles y medios, disminuye en Colombia y América Latina, según el Latinobarómetro, la encuesta en 18 países que acaba de publicarse.

En la región perdió tres puntos (es del 58%) y en el país bajó al 55% la favorabilidad de dicho sistema, que sigue sobrevendido en la teoría, en el parangón (mejor que otros modelos cercanos) o en la utopía, pero que flaquea en los frutos.

Y preocupa más en Colombia, donde la orquestación del crecimiento económico, como indicio saludable, debiera auparla si asumimos, como el 61% de compatriotas, que 2012 será mejor. Es el “descontento del progreso”, como tituló The Economist, citado por el informe.

Quiere decir que los demás componentes, especialmente los políticos (mensajes reiterativos, promesas incumplidas y castas reelegidas), acusan fatiga y desnudan males, entre los que sobresale la corrupción; sin contar que, según la reciente Declaración de Ginebra, estamos entre los cinco países más violentos del mundo.

Prueba de ello fue la jornada de este fin de semana, en la que la libertad electoral estaba un 5% más amenazada, con 41 candidatos asesinados y 7 secuestros, según la MOE; 20 departamentos con candidatos cuestionados, por financiación non sancta o vínculos con armados ilegales, según Arco Iris; amén del incremento de ataques a la prensa, como dijo la Flip, para no mencionar la pobreza del debate o la guerra sucia que lo arrinconó.

Así, hablarle de democracia al ciudadano es como invocarle, de consuelo, la libertad al náufrago. Esa creciente desesperanza es caldo de cultivo para el autoritarismo como lo demuestra el 17% de los encuestados que llegaría a aceptarlo.

O hacen realidad la democracia que a nosotros nos dijeron, esa que está escrita en los manuales, o es hora de comenzar a pensar en otra cosa. Porque, como diría Alva Edison, el descontento es el primer paso en el progreso. Los elegidos tienen la palabra.

@marioemorales y www.mariomorales.info.

 

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