Por: Aura Lucía Mera

Desde Neverland

DA LO MISMO. NO ESTOY PERO SÍ estoy. La Florida, Miami, Fort y aledaños es igual a estar en Neverland. El país  de Peter Pan. No se crece. No se lee. Las playas son artificiales. El mar de plástico. Las flores y materas interiores ídem. Me nutro de noticias internacionales. A ver si me conecto con el mundo real. Leo sobre Colombia:

El Mininterior Valencia Cossio sostiene como gran chiva que “el Congreso está muy debilitado….”. ¿Les suena? Recuerdo cuando la posesión del presidente Pastrana que afirmó desde el mismo Congreso: “O cambiamos o nos cambian….”. Hace ya varios cuatrienios... ¿Qué ha cambiado? Nada. Tal vez sí. Más corrupción. Más manguala. Más congresistas vendidos y puesteros, dispuestos a vender su propia madre para no quedarse sin chanfa.

La visita Ubérrimo/Obama, lánguida. Nada que ver con la etapa cuando Bush condecoraba a Ubérrimo y Ubérrimo sacaba pecho. Obama sugiere con su sonrisa perfecta que cuatro años son suficientes. Ubérrimo pone carita de don’t speak English very well. El TLC parece  “En búsqueda del tiempo perdido”. Búsqueda en los rincones donde no se quiere llegar, porque no se quiere reconocer la verdad.

Ubérrimo pide perdón a las víctimas. Pedir perdón sin reparar de Corazón no vale nada. Pura carreta para quedar bien, seguir negando ley de víctimas y callar a los que quieren hablar. Parece que la aprobación del Referendo cuestionado se le volvió cuestión de honor. Puntillista se diría en términos pictóricos.

La Dirección de Estupefacientes se quiere quedar con las Megaobras de Cali. Se sabe bien que la Ley de Extinción de Dominio no sirve para nada (por no decir otra cosa que empieza por c.). Se sabe que los propietarios siguen mandando en sus pertenencias y los que han muerto y no tienen testaferros herederos, pues están libres para la rapiña. Huele o atufa a negociado entre testaferros, politiqueros “con visión de futuro” y componendas. Un escándalo que hay que averiguar hasta el fondo. O dejaremos que pase como tantas otras cosas. Entre la Ley de Extinción y ciertos terratenientes que son los dueños del pueblo se cocina un pastel de proporciones gigantescas. Fuentes fidedignas me confirman que en las mesas de “veeduría” lo que sucedió  fue inconfesable.

La Ministra de Cultura abandona el Patrimonio Nacional. No responde las cartas de directores de Patrimonio anteriores ni los derechos de petición. Que  se lleve el diablo a lo que no sea folclor. Más seriedad se le pide a la funcionaria. Siempre se supo que el cargo le quedaba grande y que fue un contentillo de Uribe para congraciarse con Obama. Pero Colombia y su patrimonio merecen más respeto. Ampliaré los documentos que tengo al respecto.

Mientras tanto, sigo en Neverland, donde la única noticia es el entierro en ataúd de oro del andrógeno con voz de flauta. Los Sales, los obesos chupando helado y los fuegos de artificio del Día de la Independencia. Lo demás no importa. El resto del mundo no existe. Desde que no falten los perros calientes y las hamburguesas todo está bajo control. Me hace falta el trópico caótico y vital.

 

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